Queridas amigas y amigos, finalmente esta semana hemos tenido una tregua, luego de que el Ejecutivo hubiese enviado una polémica iniciativa para modificar diversas disposiciones a la Ley Federal del Trabajo; a la Ley del Seguro Social; a la Ley del Instituto del Fondo de la Vivienda para los Trabajadores; al Código Fiscal de la Federación; a la Ley del Impuesto Sobre la Renta y a la Ley del Impuesto al Valor Agregado, con la intención de desaparecer la figura de la subcontratación, o lo que conocemos como “outsourcing”.
Esta semana, el Ejecutivo firmó un acuerdo con el sector empresarial y obrero, con el que se ha pactado aplazar la discusión parlamentaria hasta el próximo periodo de sesiones.
La iniciativa esencialmente aborda el tópico de la subcontratación, los servicios especializados y obras especializadas y por supuesto, las agencias de colocación. La propuesta establecía la prohibición a una persona física o moral que pusiera a disposición trabajadores en beneficio de otra; sobre los servicios especializados y obras especializadas, solo se permitirían los que no fueran parte del objeto social, ni la actividad económica de la beneficiaria de los mismos, y respecto de las agencias de colocación, podrían intervenir en el proceso de contratación, capacitación, selección etcétera, pero en ninguna forma contratar en sustitución, además de retirar la deducibilidad por concepto de subcontratación de personal.
Cabe mencionar que, en nuestro país, la aparición de esta figura se ubica desde hace 40 años, básicamente con servicios de limpieza y vigilancia. Sin embargo, no es de soslayar que en la década de los 80, México debe buscar las rutas que le permitan participar en el comercio exterior, por lo que se encontró en la oferta de la mano de obra barata, un poderoso incentivo para la Inversión Extranjera Directa, lo que detonó el incremento de las prestadoras de servicios de personal especializado o de ‘outsourcing’ en los años 90.
El esquema de subcontratación ha sido y es una realidad, sin embargo, es delicado plantear que se trate de un sistema perverso y menos aún incluirlo en las narrativas ideológicas de cualquier índole. Se trata de una herramienta de desarrollo, mediante la que una empresa puede atender o concentrarse en sus objetivos de negocio, delegando a otros prestadores de servicio todo lo que implica el manejo, capacitación, entrenamiento de personal para la realización de tareas operativas o de soporte, que también se requieren y que son al mismo tiempo una figura de trabajo real.
La regulación de la subcontratación fue y es esencial, con la reforma laboral del 2012, se insertó el esquema en nuestro marco jurídico, que aún podemos considerar de reciente creación, pero suficiente como para convocar a una revisión seria del marco legal, por lo que no solo se trata de buscar el acuerdo o el consenso, sino trabajar en un verdadero ejercicio que permita corregir las deficiencias y mejorar las condiciones del trabajador.
Efectivamente, hay contribuyentes que han incurrido en las malas prácticas, que se derivan de los vacíos legales, con lo que han encontrado las formas para disminuir su carga fiscal, incluso la eliminación de la retención y pago del ISR por concepto de salarios, así como en la carga de las prestaciones de los trabajadores, como lo es el caso de las cuotas de seguridad social.
Sin embargo, hay un detalle que no llama tanto la atención como el outsourcing en sí mismo, pero que es parte fundamental de la problemática que nos ocupa: las malas prácticas, el abuso y afectación directa sobre los trabajadores, y es que no puede perderse de vista que en nuestro país una empresa debe cubrir la carga social y el ISR, que significan al menos 35%, a lo que se suma el pago del 10% de sus utilidades, distribuido a sus trabajadores.
El asunto tampoco es casual, una de las condiciones para la firma del T-MEC fue la revisión del esquema de las subcontrataciones, ya que es de todos conocido que no son pocos los que recurrieron al traslado de toda su plantilla laboral a un tercero para eludir así las obligaciones fiscales y de seguridad social.
Les agradezco su lectura, nos volvemos a leer la próxima
semana.
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