Se ha consumado el peor fracaso de la Selección Mexicana, el peor ridículo en copas del mundo en 44 años, pues la última ocasión que México no pasó a la segunda ronda fue en Argentina 78 de la mano de José Antonio Roca. En aquella ocasión perdimos 3-1 ante Túnez, 6-0 ante Alemania y 3-1 ante Polonia.
A España 82 no calificamos, nos eliminó El Salvador en el premundial; En México 86 como anfitriones nos quedamos a un paso de semifinales al caer ante Alemania en El Volcán, luego a Italia 90 no fuimos porque la FIFA nos descubrió que hicimos trampa al registrar cachirules en selecciones menores.
A partir de ahí, siempre pasamos a la segunda ronda, siempre jugamos el cuarto juego en siete copas del mundo en forma consecutiva: Estados Unidos 94, Francia 98, Japón-Corea 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018.
Y ahora en Qatar 2022 con Gerardo Martino, ni siquiera ahí se llegó, porque México tuvo dos muy malos partidos, empatando con Polonia sin generar opciones de gol, perdiendo ante Argentina al jugar sin delanteros, y en el único triunfo que se logró –2 a 1 sobre Arabia Saudita– no alcanzó para calificar a la segunda ronda; y por diferencia de goles, México ha quedado eliminado, en lo que ha significado un rotundo y doloroso fracaso.
¿Cuándo se fincó este fracaso?
-Cuando eliminamos la regla de debutar determinado número de jóvenes por torneo.
-Cuando empezamos a llevar profesionales a los Juegos Olímpicos, impidiendo el desarrollo y crecimiento de jóvenes futbolistas en este tipo de justas internacionales.
-Cuando eliminamos el ascenso-descenso de la primera división, y convertimos a nuestra liga en una competencia sin riesgo deportivo alguno.
-Cuando incrementamos el número de extranjeros por equipo y le abrimos la puerta a muchos jugadores mediocres de otros países, y les permitimos venir a ocupar plazas que deberían de ser para futbolistas mexicanos.
Cuando cambiamos el sistema de competencia, de un torneo largo a dos vueltas, por dos torneos cortos donde se premia la mediocridad, porque si un equipo termina en el lugar 12, entra a una liguilla donde tiene la oportunidad de ser campeón; entonces ¿para qué esforzarse en quedar en los primeros lugares, si nadando de muertito puedes llegar a la otra orilla?.
Cuando permitimos que en la Liga de Expansión, que debería seguir siendo Segunda División, se permitiera jugar a extranjeros, impidiendo a los jóvenes nacionales con talento, el fogueo necesario para llegar al máximo nivel.
Cuando se dejaron de organizar todos aquellos torneos infantiles, prejuveniles y juveniles como el Benito Juárez, y otros más patrocinados por grandes empresas en la que tenían oportunidad de mostrarse los noveles valores antes los visores de los equipos profesionales.
Cuando la mayoría de los equipos de primera división dejaron producir futbolistas; porque son contados los equipos que le dan real importancia a sus fuerzas básicas.
Cuando los directivos de la Federación y los dueños de clubes, le dan mayor oportunidad y tiempo a los directores técnicos extranjeros, y a los mexicanos los corren a los primeros malos resultados, tanto en la Selección como en sus equipos.
Cuando en este proceso mantuvieron a Gerardo Martino, pese a que su Selección no jugaba nada, y seguía llamando a futbolistas solo por el hecho de militar en el extranjero, y no porque tuvieran regularidad en sus equipos.
Cuando nos empeñamos en llevar a Qatar 2022 a jugadores que ya habían cumplido su ciclo en la Selección Nacional y no habían mostrado las ganas, esfuerzo y determinación que se requieren para portar y defender la casaca nacional.
¿Quiénes han perdido?
En el fracaso de Qatar los únicos que han perdido son:
-Los miles de mexicanos que gastaron hasta lo que tenían por viajar tan lejos esperanzados en algo que nunca llegó.
-Los ilusos que se creyeron de toda esa publicidad que como siempre infló a los jugadores y le hizo creer a la gente que podíamos hacer un gran mundial.
-Los verdaderos aficionados y los verdaderos mexicanos que sí queremos y deseamos fervientemente que nuestro fútbol crezca y llegue más lejos, y quienes hoy estamos no solo dolidos, también indignados por tan grande fracaso y tan enorme ridículo.
¿Quiénes no pierden y siempre ganan?
Los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol y los dueños de los clubes que se embolsaron millones de dólares por publicidad y derechos televisivos.
Las televisoras que obtuvieron millones de dólares por publicidad, cifras verdaderamente estratosféricas que se salen de toda proporción.
El director técnico Gerardo “Tata” Martino que cometió numerosos errores durante todo el proceso y que llevó a México a este estrepitoso fracaso, pero que se embolsó 2.6 millones de euros por año durante el tiempo que estuvo al frente de la Selección Nacional.
Los jugadores que ganaron millones de pesos en sueldos por “jugar” en la Selección, pero también millones y millones de dólares por publicidad, porque se esforzaron más por grabar comerciales que por rendir en la cancha, con algunas honrosas excepciones.
Directivos, el entrenador y esos jugadores te podrán decir que están tristes, incluso hasta llorar por la eliminación, pero con tantos ceros en sus cuentas bancarias, para mañana ya lo habrán olvidado y después de unas inmerecidas vacaciones, estarán listos para seguir firmando millonarios contratos.
Ellos son los grandes ganadores de Qatar 2022, y aunque la decepcionante actuación exigiría cambios muy profundos en el fútbol mexicano, no lo van a hacer, porque para el próximo Mundial ni siquiera nos vamos a preocupar por calificar y obtener el boleto, porque ya estamos dentro y en automático porque junto con Estados Unidos seremos medio-anfitriones de la Copa del Mundo USA-México 2026, entonces ni para que esforzarse en cambios que requieren mucho trabajo, mucho esfuerzo y voluntad, si ya estamos calificados.
Odio decir: “se los dije”, pero “se los dije”.
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