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El que según Mejía Berdeja ‘manejaba a los Zetas’, ahora es candidato por Ramos Arizpe; otra vez Morena en la encrucijada

Por Luis Carlos Plata

Hace 1 mes

El pasado 16 de abril se cumplió un año de aquél primer debate entre candidatos a la Gubernatura de Coahuila que se celebró en 2023, en víspera de las elecciones estatales.

En dicho ejercicio, entre otras cosas que ahí se dijeron durante dos horas, el entonces candidato del Partido del Trabajo a la Gubernatura, Ricardo Mejía Berdeja, endilgó una retahíla de cuestionamientos al candidato homólogo de Morena, a la sazón Armando Guadiana.

Le solicitó, textualmente, que le hablase de su “relación” con Gerardo Covarrubias y Reynold Bermea (asesinado en 2014 en Sabinas, Coahuila), quienes “en esa época (refiriéndose a 2012 y unas presuntas ‘carpetas’ existentes en la Fiscalía General de la República por ‘lavado de dinero’ en contra de Guadiana Tijerina por rentar minas ilegales a un grupo criminal en la Región Carbonífera) fueron quienes manejaban a los Zetas”.

La contundencia del planteamiento que se presentó como pregunta retórica, a sabiendas que no sería contestada directamente por su contrincante debido al formato de la discusión, quedó inmortalizada en el minuto 43 del debate.

Justo es decir que, desde su posición como subsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana Federal, cargo que desempeñó desde finales de 2020 hasta principios de 2023, Mejía Berdeja tuvo acceso a investigaciones y posibilidad de allegarse información para probar y sostener sus juicios públicos.

Con esos antecedentes laborales inmediatos, se puede afirmar que la suya –durante el referido enfrentamiento– se trató de la opinión especializada de alguien iniciado en el tema (y que le pareció muy importante tocar el punto aún cuando no se trataba de eso la réplica, ni venía a cuento el asunto).

Sin embargo el viernes anterior, a 383 días de aquél evento, el propio Ricardo Mejía estuvo en Ramos Arizpe y desde ahí grabó un video propagandístico que difundió en sus redes sociales junto al inclito Gerardo Covarrubias: “estamos muy contentos de acompañar a nuestro candidato y próximo Alcalde de Ramos Arizpe, Gerardo Covarrubias, y vamos con todo”.

Y así, como si nada hubiese ocurrido, le secundó codo a codo durante un recorrido de proselitismo por el territorio. Entonces, ¿en qué quedamos?

Por lo demás, ¿Se vale todo? ¿Se puede todo? ¿No existe memoria ni consecuencias de los actos? ¿Cuánto importa la palabra de un político? ¿Qué tanto es verdad? ¿Qué tanto es mentira?

Y acaso lo más importante: ¿así era ya el circo electoral, o la degradación está peor desde que Morena, como emblema que no representa nada más que un vehículo de la secta obradorista para acceder al poder, llegó para enturbiar la vida pública, demoler las instituciones, ceder amplias regiones del territorio al desgobierno y la delincuencia organizada, y restaurar un presidencialismo ya rebasado por caduco con todos sus vicios?

Cortita y al pie

No deja de formar parte del folclor político pero, al calor de la contienda en el Municipio, el esposo de la candidata a Alcaldesa de Ramos Arizpe por el Partido Verde, denunció el 17 de abril pública y penalmente a Gerardo Covarrubias por amenazas y extorsión ya que, según relató el también candidato a regidor en la misma planilla del Partido Verde (ojo ahí con el nepotismo y el negocio familiar), Covarrubias le reclamó personalmente que si no declinaba ella por él, tendría que pagarle por consecuencia los gastos de su campaña “para recuperar el dinero que estaba perdiendo” y, de no hacerlo, “los inversionistas” que lo financian por detrás irían a buscarlo y no precisamente para platicar pues los estaba afectando. Él entonces no los contendría.

A ese nivel se reducen las más elementales formas dentro de los partidos integrantes de la autodenominada cuarta transformación en la ciudad más competitiva del estado, y la segunda que más aporta al Producto Interno Bruto, misma que representa el motor industrial de Coahuila. Como si hubiese normalidad democrática en esas actitudes.

 La última y nos vamos

Gerardo Covarrubias, a diferencia de la mayoría de candidatos y candidatas a Presidente Municipal en los 38 ayuntamientos de la entidad, no fue incluido en la primera posición plurinominal –ni en ninguna otra– para entrar como regidor al Cabildo de Ramos Arizpe, en caso de perder la Alcaldía la coalición Morena-PT.

Y si bien su paso por la política puede resultar por tanto una participación testimonial y fugaz, el hecho de que su coordinador estatal del PT se haya expresado así de él hace un año escasamente (“manejaba a los Zetas”) significa que a confesión de parte, relevo de pruebas.

Esto lo sabe un abogado de profesión como “El Tigre” Sóstenes Berdeja.

 

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