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Coahuila

El reclamo de la madre naturaleza

Por Cholyn Garza

Hace 5 años

Asentamientos irregulares, sobrepoblación, destrucción de áreas verdes, son tan sólo una pequeña parte de lo que nuestro planeta ha estado padeciendo y donde hemos participado de alguna manera, todos los habitantes de la tierra.

Quizás, nunca quisimos darnos cuenta de que lo que teníamos, si no lo cuidábamos, se iba a terminar.  Desconocimiento o exceso de confianza quizás. El caso es que al ver como una lluvia intensa provoca una inundación o el darnos cuenta de que algunas carreteras se agrietan y se destruyen, es motivo de preocupación.

Las ciudades crecieron, es cierto, pero sin orden. Son pocos los pueblos que respetaron el medio ambiente y conservan la belleza natural de los árboles, porque como bien decían los abuelos, “un árbol es vida”.

Las necesidades de las ciudades fueron incrementándose al crecer el número de pobladores en algunas ciudades.  Fueron estableciendo un nuevo modelo habitacional sin que se haya realizado un estudio de suelo.

Programas habitacionales han existido por parte de gobiernos, nadie lo discute.  Sin embargo, con el primer acontecimiento de la naturaleza, salen a relucir las fallas o imperfecciones.

La lluvia, por ejemplo, es una verdadera bendición tanto para el campo como para las ciudades.  Hay países que no gozan de ese privilegio tan grande que es ver llover por lo tanto su tierra es árida y el alimento escaso. 

Nuestro México ha sido una tierra pródiga en cuanto a recursos naturales.  No obstante, se ha abusado al hacer uso de sus recursos en no pocas ocasiones.

La tala de árboles por ejemplo que va dejando los bosques destruidos.  Madereras cuyos propietarios lucran sin conciencia solo con el propósito de enriquecerse.

Los cerros han ido desapareciendo, ya sea porque algunas personas se adueñan de terrenos para construir su vivienda, o por las residencias que se construyen por capricho de algunos ciudadanos.  Todos ellos son personas que ponen en riesgo no sólo su propia integridad y patrimonio, sino el de otras familias.

Ya ha sucedido que con el tiempo la tierra de lo que un día fue un cerro, empieza a reblandecerse.  Vienen los señalamientos y resulta que nadie es responsable de que se destruya algo que no debería ser tocado.

Tan responsables son los que construyen como las autoridades que permiten tales construcciones.  

No sólo son los cerros que tarde o temprano van a “reclamar” su espacio.  También en las ciudades que se llenan de asfalto, de moles de cemento.  Fraccionamientos o colonias construidas más que por una necesidad por exigencias políticas.  Bastaba con enarbolar una “banderita”, acarrear gente con promesas de vivienda y ¡órale! A gritar, a exigir y las autoridades, de manera absurda, a doblar las manos.

Así nacieron colonias donde se hicieron viviendas económicas para satisfacer la exigencia de los líderes que, dicho sea, son los que se llevaban la mejor parte.

Hoy en día, estamos observando cómo se van formando socavones, que no sólo se traducen en un hoyo que puede repararse, sino de gran tamaño que va creciendo y amenaza con continuar extendiéndose peligrosamente.

La naturaleza muestra su capacidad de reclamo de una manera sorprendente.  ¿cuántos problemas como estos faltan por conocerse?

Quiero suponer que muchos más. Casos de incendios provocados por la mano del hombre o por el calor intenso en algunas zonas.  Por lo que sea, se está evidenciando la destrucción de recursos que debimos cuidar.  Flora y fauna en riesgo.  Animales en peligro de extinción.  Bosques y áreas verdes destruidos.  Agua, tan necesaria para la supervivencia humana, en riesgo de acabarse.

No hemos cuidado nuestro medio ambiente.  Nos faltó educación donde se respeten las reglas de convivencia.

No es nada más autorizar empresas para que den trabajo a una parte de la población.  ¿Hay agua suficiente para los habitantes de la región? ¿La hay para la elaboración del producto que ofrecerán las empresas o hay sobre explotación de los mantos
acuíferos?

No nos extrañe que la Madre Naturaleza haga su reclamo tarde o temprano.  Ya lo está haciendo.

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