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El regaño de Sheinbaum a Harfuch

Por Carlos Loret de Mola

Hace 1 semana

La Presidenta está irascible. Lleva varios meses así. Las cosas no le están saliendo y hay cada vez más reportes de que estalla en privado. En público lo mismo: se le ve más enojada en sus giras y en sus conferencias mañaneras. Está perdiendo aquella serenidad que tanto le dio en el arranque de su Administración.

Motivos para estar irritada sobran. El Gobierno no anda bien y por tanto, la Presidenta tampoco. Como nunca está bajo presión de Estados Unidos: las zarandeadas verbales que le receta Trump, la amenaza creíble de operaciones militares americanas contra el narco en suelo mexicano, la exigencia de narcopolíticos de Morena que la pone en ruta de choque con el patriarca López Obrador, el peligro de rompimiento en el T-MEC. Súmele las presiones desde Palenque y hasta dentro de su coalición electoral: ya hasta el PT y el Verde se le están rebelando y su reforma electoral está en peligro. Las encuestas reflejan estas crisis: aunque sus niveles de popularidad aún son buenos, ha caído notablemente en el último año, y la gente considera que no ha dado resultados.

Ayer la Presidenta estalló contra uno de sus más leales: su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Encima, lo hizo delante de un buen número de personas que reaccionaron asombradas. Varios de los ahí presentes me lo contaron, pidiendo el anonimato para no sufrir represalias.

La presidenta Sheinbaum se quejó del secretario Harfuch por dos razones centrales: la reciente entrega de 37 narcos al Gobierno de Estados Unidos y los golpes de fuerza -balazos, no abrazos- que ha dado a los criminales.

El regaño -por el tono, el motivo y el destinatario- resultó asombroso para los ahí presentes. Algunos lo celebraron, desde luego: los más duros de Morena, los más cercanos a AMLO. Pero la mayoría de los testigos se quedaron en estado de choque. Resultaba inexplicable: la estrategia de seguridad es una especie de “gallina de los huevos de oro” del Gobierno de Sheinbaum. ¿No es lo que más presume la Presidenta cuando habla de logros, con aquello de que han bajado 40% los homicidios? ¿No es la estrategia de seguridad lo que le ha dado fichas para la negociación hasta comercial con Estados Unidos? ¿No están felices los norteamericanos con las remesas de narcos (basta ver las declaraciones ayer de la fiscal Pam Bondi y del director del FBI, Kash Patel)? ¿No es la estrategia de seguridad una de las pocas cosas que generan cierta unidad en México, que no critican la oposición ni los medios de los que tanto se queja? ¿No es Harfuch el mejor posicionado en las encuestas? Salvo que haya dado un manotazo, desde su “retiro”, el único afectado por esta estrategia de seguridad: sería terrible en pleno año 2 de la Presidenta y cuando están en juego la relación con Estados Unidos… y hasta la soberanía.

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