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Coahuila

El Señor de las Aves

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 1 semana

Aldegundo Garza de León, ornitólogo de fama mundial
 

Esta es una breve semblanza de la historia de un ser humano que, después de verse regalado por Dios con el don de la existencia, edificó su persona haciendo de él mismo un hombre fundamental para Saltillo.

Aldegundo Garza de León, quien, iniciando como una ingenua inclinación de colectar aves, culminó como un ornitólogo erudito creador de un Museo de Aves, único en América. Diré de antemano que alguien pudiera pensar que nuestro personaje no ha tenido más quehacer en su vida que dedicarse a colectar aves, pero no es así: Aldegundo ha sido pilar en la vida económica y académica de Saltillo, fungiendo como dirigente en organismos empresariales y en los consejos de la banca y de las más prestigiadas instituciones citadinas de educación superior.

En su niñez empezó a interesarse por las aves en sus salidas al campo. Se recuerda a sí mismo, de pequeño, contemplando con fascinación el vuelo de un halcón, el acuatizar de un pato en el estanque, el leve posarse de un colibrí sobre las amapolas. Los primeros ejemplares que logró para su incipiente colección en las cercanías de la ciudad: aquella aguililla, ese tecolote, el pájaro carpintero copetón. ¡Qué de admiración le causaron desde entonces las aves, las formas de sus alas y sus picos; ¡su canto, su plumaje distintivo de machos y hembras, sus hábitos vitales! Aquel joven Aldegundo fue convirtiéndose, sin él saberlo, en un ornitólogo famoso a nivel mundial.

Un tiempo llegó en que su amor a las aves se le hizo tan incontenible que todos los domingos, tras los afanes de la semana, forjando su porvenir de empresario; salía a colectar más y más especies.

Desde 1965 ha sostenido constante intercambio de experiencias científicas con las más encumbradas personalidades del mundo en materia de Biología y Zoología. Desde entonces ingresó en el selecto grupo de investigadores de la ornitología mundial, colaborando con renombrados personajes como el doctor Allan Philips, clasificador de los museos Smitshsoniano  y Británico; el doctor Miguel Álvarez del Toro, el más reconocido biólogo mexicano, quien se expresó de Aldegundo diciendo que es “el hombre que más ha colaborado en la actualidad al conocimiento de la avifauna de la República Mexicana”; el afamado doctor Charles Sibley, con quien Aldegundo sostiene una constante investigación en materia de genética de las aves. Los   artículos   de Aldegundo han aparecido en los más acreditados libros y revistas especializadas de México y Estados Unidos, entre ellas el texto del doctor Ernest Edwards, y la revista The Condor.

En su anhelo de conjuntar todas las aves mexicanas, Aldegundo realizó expediciones penetrando en ambientes lejanos y riesgosos; la selva de niebla, la tropical, los manglares, la alta montaña, el desierto, lagos y marismas, reuniendo en más cuarenta años, más de mil 500 ejemplares disecados con perfección de la taxidermia representativos de 750 diversas especies.

Cuando la colección montada en su domicilio era ya famosa en todo México y él un ornitólogo de nombradía internacional, un poderoso consorcio regiomontano le ofreció construir instalaciones muy costosas con el fin de que trasladase su museo a Monterrey. Aldegundo declinó la oferta porque pensó primero en su ciudad para cederle ese patrimonio tan trascendente. Fue entonces que, en un gesto de nobleza y altruismo, donó a Saltillo su imponente colección, acrecentando con ello nuestra pródiga herencia cultural.

El histórico y solariego Colegio de San Juan Nepomuceno fue reconstruido en alarde de arte museográfico para alojar la colección de aves de Aldegundo Garza, mostradas con el realce que cada ejemplar merece. Ahora los saltillenses tenemos, gracias a él, el Museo de las Aves de México, único en toda América, visitado por miles de personas, tanto de México como del extranjero.

Un ornitólogo es un especialista en zoología que estudia, observa y protege a las aves, analizando su comportamiento, ecología, distribución y fisiología. Su trabajo es fundamental para la conservación de especies, abarcando labores de campo, investigación en museos, docencia, consultoría ambiental y gestión de hábitats naturales.

 

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