“Suicidarse es el peor de los pecados, puesto que no admite penitencia. Acabar con la vida de forma voluntaria atenta contra de la propia naturaleza humana, injuria a la comunidad y a Dios”.
Esta es la Suma Teológica de Tomás de Aquino, el santo de los suicidas. La Biblia considera que el suicidio es igual al asesinato –eso es lo que es–, asesinarse uno mismo. Dios es quien va a decidir cuándo y cómo va a morir una persona, es el rito católico.
La muerte, lejos de ser un asunto impensable, es más bien un asunto difícil de discutir, pero puede llegar a ser meditado exhaustivamente, si se le corta por sus aristas más captables. Pero aún así no queda mucho de saber sobre la muerte, como opinar sobre la vida misma. Entonces ¿el suicidio es un acto de cobardía o de valentía?
Hay sectores de la Iglesia católica y protestante que le dan harta importancia al problema suicida y llevan acciones para persuadir a niños, jóvenes y ancianos a tomar la fatal determinación, pero el asunto no sólo debe quedar ahí, es un problema emocional, sicológico, demográfico y moral, donde la participación de todos los saltillenses podría bajar el volumen de los suicidios.
Perdí la cuenta exacta de las muertes que por este concepto se han registrado en lo que va de 2025 en mi ciudad y la Región Sureste de Coahuila. El más reciente dato que localicé fue marzo, con 75 casos, y falta por contabilizar abril. El fenómeno nos ha rebasado. En los primeros 10 días de mayo del presente año, en la víspera y Día de las Madres, la ciudad y la Región Sureste de Coahuila registraron cinco suicidios en menos de 24 horas, lo que nos lleva a una urgente reflexión y a acciones para impedir el ejercicio de hábitos y facultades hacia la terminación prematura de la vida, mediante acciones que no sólo involucren a la Medicina, la Psicología o el Derecho.
Deben organizarse acontecimientos, mediante acciones cívicas, artísticas, culturales, moralizadoras y religiosas, entre otras, para ayudar a las personas proclives a tomar esa funesta decisión. Hay muchas instancias que puedan participar, no sólo las iglesias, sino el Instituto Coahuilense de la Juventud, el mismo Instituto del Deporte del Estado, las organizaciones municipales del ramo, el Instituto de la Mujer; los medios electrónicos e impresos de la comunicación con su amplio espectro, dotando de herramientas culturales y de diversión hacia esos seres, organizando conferencias constantes con expertos en la materia. La lista de ideas es interminable. No sólo mensajes, sino temas más profundos. ¡Ustedes tienen la palabra!
Más de 800 mil personas mueren por suicidio cada año en el mundo, una cada 40 segundos, según el reciente Informe sobre Prevención del Suicidio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y muchas más lo intentan. Todos los casos son tragedias para las familias, su entorno y todo el país, y dejan efectos duraderos para los allegados.
En Saltillo, la tasa de suicidios disminuyó de 11.39 en 2018 a 9.32 en 2020. En 2021 fue de 10.23 fallecimientos por cada 100 mil habitantes. Pero este 2025, parece que la cifra superar el promedio.
La enorme mayoría de los suicidios en México se cometen por ahorcamiento (76%). Para las mujeres, la segunda causa fue por envenenamiento, mientras que para los hombres fue por uso de arma de fuego.
¿Qué hay detrás de las conductas suicidas?
En las personas en riesgo puede haber algunos factores predisponentes, como haber sufrido sucesos traumáticos en la infancia, tener una historia previa de intento suicida o de suicidio en la familia, mostrar un nivel alto de impulsividad, inestabilidad emocional o carecer de recursos de afrontamiento adecuados.
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