Si la intención de la Alianza Federalista al separarse de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) era torcerle el brazo a Hacienda, topó con una doble muralla: el coronavirus y la «austeridad republicana» impuesta por la Cuarta Transformación. Los estados recibirán el año próximo 108 mil 500 millones de pesos menos con respecto a las asignaciones del ejercicio en curso (5.5% en términos reales), de acuerdo con el proyecto de Presupuesto de Egresos de 2021. El recorte es consecuencia de la crisis económica por la pandemia y sus efectos en la recaudación de impuestos y los ingresos petroleros.
Las transferencias a estados y municipios bajarán de 1.97 billones a 1.86 billones de pesos. Los recortes más drásticos serán en las participaciones (62 mil 694 millones de pesos) y en los convenios de descentralización (30 mil 210 millones). El desplome de la recaudación federal participable afectará sobre todo a Campeche (–10.5%), Tabasco (–7.9), Nayarit (–7.8), Coahuila (–7.6) y Sonora (–7.6), de los cuales solo el nuestro forma parte de la Alianza Federalista. De este grupo, tres estados son gobernados por el PRI, uno por Morena y otro por el PAN. Coahuila dejaría de recibir 3 mil 414 millones de pesos.
La distribución del gasto federal participable responde a criterios económicos y no políticos, pero otros conceptos del presupuesto por 6.2 billones de pesos reflejan la fuerza del presidente López Obrador para avanzar su agenda política y sus proyectos insignia. Las tijeras de la 4T trasquilarán a las secretarías de Hacienda, Trabajo y Energía, pero a las de la Defensa, Salud y Turismo les abrirá la billetera. Los programas sociales recibirán más de 336 mil millones de pesos, equivalentes al 17% de las asignaciones a los estados y municipios.
Los gobernadores, en cambio, perdieron fuerza en el Congreso donde se votará el paquete económico. Con 78 diputados el PAN y 48 el PRI, los ejecutivos locales tienen poco margen para negociar mayores recursos. La Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, controlada antes por ambos partidos, ahora la preside el morenista Erasmo González, cuyo partido ocupa ocho secretarías, tres Acción Nacional y dos el Partido Verde. El PRI, PT, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social tienen un asiento cada uno.
La Comisión de Hacienda y Crédito Público la encabeza la panista Patricia Terrazas, pero Morena ocupa ocho secretarías, una asignada al lagunero Luis Fernando Salazar; el PAN tres y el PRI una, igual que el resto de las fuerzas representadas en la Cámara baja. El Presidente y su partido tienen la sartén por el mango. Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto no contaban con mayoría en el Congreso y debían ceder a las presiones de los gobernadores, líderes de facto de las bancadas opositoras.
Los mandatarios agrupados en la Alianza Federalista no están en condiciones de empujar un nuevo pacto fiscal. La presión ejercida en el contexto de la pandemia de coronavirus tampoco ha dado resultados según se aprecia en el presupuesto de egresos. Para volver a incidir en decisiones federales, los gobernadores de oposición necesitan tener presencia en la Cámara de Diputados. Sin embargo, la intención de voto para los comicios de 2021, en los cuales se elegirán 500 diputados y 15 gobernadores, favorecen al partido del Presidente. Si la tendencia se mantiene, habrá 4T para rato.
Más sobre esta sección Más en Coahuila