Coahuila
Hace 8 meses
Fui a votar el pasado domingo en la elección de jueces, magistrados y ministros; la verdad, es que fue un proceso súper complicado. Aunque la idea de una elección popular para el Poder Judicial es muy buena, la forma actual de votar definitivamente debe cambiar.
Eran muchos los cargos, nombres desconocidos y boletas, lo que resultó abrumador para muchos. Me pregunto si en un futuro, sería una buena idea empatar la elección de cargos del Poder Judicial con la de diputados locales. Esto podría generar mayor participación ciudadana sin el riesgo de una politización excesiva. Empatarlas con las elecciones de alcaldes, gobernadores o el presidente de la República, si bien aumentaría la participación ciudadana, podría inferir en un mayor grado la politización de la justicia, y poner en riesgo la independencia del poder judicial por sobre los partidos.
La transparencia y la idoneidad de los candidatos son puntos cruciales. Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado, ha insistido en la necesidad de que el Consejo de Vigilancia vete a quienes no sean idóneos por tener reputaciones cuestionables, como implicación con el narcotráfico. Aunque este comité aún no ha entrado en funciones, su actuación a posteriori será clave para resarcir nombramientos inadecuados. Noroña, de hecho, ha amenazado con impugnar ciertos nombramientos, lo que pondrá a prueba el funcionamiento real y la efectividad de esta nueva judicatura.
En esta misma línea, Claudia Sheinbaum ha señalado que no podemos tener jueces con un historial de liberación de narcotraficantes o alguna relación delincuencial, o que ni siquiera cumplan con un promedio mínimo en la licenciatura. Esta decisión podría recaer en el propio tribunal para descalificar a la persona o, al menos, emitir una medida precautoria.
A pesar de que solo acudió a votar un 12% de los votantes a nivel nacional (con un 22% de participación en Coahuila, por encima de la media), no deja de ser una expresión popular significativamente mayor a las 12 o 13 personas que antes elegían a los jueces.
Fue mi experiencia en la casilla 0587 de Piedras Negras, donde observe una inusual alta afluencia de votantes. Mi percepción es que se debió a una operación de acarreo por parte del Revolucionario Institucional lo cual explica que este estado tuviera la más alta participación ciudadana. Asumo que su objetivo era asegurar la victoria de sus juzgadores locales, quienes, convenientemente, tenían los mismos nombres en las tres planillas presentadas. De este modo, sin importar qué planilla eligiera el votante, los candidatos favorecidos terminarían ganando.
Desde luego, esta práctica muestra un centralismo preocupante en los poderes locales, así mismo, es importante señalar que esto no exime a otros estados gobernados por Morena, que pudieran replicar la misma práctica. Por ello, considero que existe una laguna en la reforma que debería incluir candados específicos para evitar este tipo de situaciones. Solo así los jueces locales tendrían una auténtica anuencia del pueblo y no una imposición.
Dada la complejidad del proceso de votación, los llamados “acordeones” eran en cierto modo necesarios. Aunque se supone que cada votante debería haber hecho el suyo, en la gran mayoría de los casos, estos estaban, sin duda, elaborados por algún interés partidario, ya sea de cualquier partido o grupo. Esto subraya la necesidad de una mejor educación cívica y acceso a información imparcial previo a la elección.
El saldo es positivo, nunca en la historia de nuestro país la ciudadanía había expresado su voluntad sobre el Poder Judicial.
Donde más allá de la complejidad del proceso, el solo hecho de que millones de personas acudieran a las urnas para elegir a sus jueces es un paso importante hacia una justicia más cercana y responsable con el pueblo. La tarea ahora es asegurar que las lecciones aprendidas de esta primera experiencia, se traduzcan en un sistema más transparente, justo y verdaderamente independiente, donde la voluntad ciudadana sea el pilar de un poder judicial renovado.
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