En el libro Derecho y razón: teoría del garantismo penal, el autor Luigi Ferrajoli contrasta al Poder Judicial del Poder Legislativo y del Ejecutivo, diciendo lo siguiente: “Los jueces no deben representar a las mayorías ni a las minorías, y el consenso del electorado no solamente no es necesario, sino que puede incluso ser peligroso para el correcto ejercicio de sus funciones de averiguación de la verdad y de tutela de los derechos fundamentales de las personas juzgadas por él; la sujeción del juez únicamente a la ley impone que él decida contra las orientaciones de la mayoría e incluso de la totalidad de sus electores cuando estás entren en conflicto con las pruebas adquiridas y con los derechos de los justiciables confiados a su tutela”.
El pasado miércoles terminaron las supuestas campañas electorales, para la primera elección judicial de la historia de México; para dar paso a la supuesta jornada electoral del próximo domingo 1 de junio. Así pues, según los promotores de dicha actividad, fueron 60 días de promoción en la que miles de candidatos que buscan obtener un puesto en el Poder Judicial de la Federación y en 19 de estados de la República hicieron todo lo que se les ocurrió para, por lo menos, darse a notar entre los inocentes electores.
Para nadie es oculto que la elección del próximo domingo, no es más que una simulación promovida por un movimiento internacional al cual pertenecen los dos últimos gobernantes de México, el cual promueve la unidad y la cooperación entre los partidos de izquierda, con agendas autoritarias para imponer regímenes dictatoriales en los países que gobiernan sus agremiados; es decir, que lejos de ser la elección una acción democrática, con la misma, el régimen gobernante busca hacerse del control del Poder Judicial de nuestro país, para instalarse en un Gobierno absolutista, que concentre todo el poder político, sin limitaciones ni restricciones.
Si usted duda de lo anterior, y considera que la elección judicial puede considerarse democrática y legitima, pues déjeme decirle que, contrario a las ultimas elección realizadas en nuestro país, antes del arribo de este nuevo régimen obradorista, en la elección del próximo domingo estarán prohibidos, los observadores electorales, las urnas diferenciadas, las copias de las actas de escrutinio y cómputo de votos, el conteo ciudadano de los sufragios y hasta la información del destino y numero de las boletas que no serán utilizadas.
Si aún no se convence de que esta elección será un ejercicio inútil, caro e ilegítimo, pues, entonces, tendré que decirle que tampoco habrá conteo rápido ni resultados electorales inmediatos, ya que la autoridad se llevará las urnas, para contarlas luego y definir, a su juicio, quién ganó cada puesto.
Por último, si usted sigue pensando, que algo bueno puede salir de esto, pues ahora me obliga a recordarle que, para votar, tendrá el elector que utilizar unas boletas de colores, con números y nombres, que nadie le explicó como llenar, y con ellas, elegir a una persona que probablemente no conoce, para un puesto que, en muchos casos, ni el candidato sabe de qué se trata.
En resumen: lo del domingo será una elección que nadie pidió ni necesita, de personas que pocos conocen, en un proceso que a nadie explicaron, con boletas que nadie entiende y con un derroche de recursos que nadie imagina.
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