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Excélsior
Publicado el viernes, 1 de diciembre del 2023 a las 21:08
Ciudad de México.- En el vasto y misterioso cosmos, hay héroes que desafían las expectativas y dejan su huella en las estrellas. Uno de estos inolvidables pioneros no es otro que Felicette, la valiente gata que, en 1963, se aventuró más allá de nuestra atmósfera para convertirse en la primera felina en viajar al espacio y regresar con su cola en alto.
El 18 de octubre de 1963, desde la remota base de lanzamiento de Hammaguir, en Argelia, un cohete francés despegó con un intrépido pasajero: Felicette. Esta gata, con su pelaje blanco y gris, se convirtió en un icono de la exploración espacial, demostrando que la curiosidad no tiene límites, ni siquiera fuera de la Tierra.

Felicette no era solo una afortunada mascota seleccionada al azar; era una científica peluda con electrodos implantados en su cerebro para estudiar las ondas cerebrales en condiciones de ingravidez. Su viaje al espacio no solo fue un logro técnico, sino también una contribución invaluable a la comprensión de cómo los viajes espaciales afectan a los seres vivos.
Durante su tiempo en el espacio, Felicette experimentó la ingravidez y proporcionó datos cruciales que ayudaron a los científicos a comprender mejor los efectos de la falta de gravedad en el sistema nervioso.
La misión fue un vuelo suborbital, y duró 13 minutos, alcanzando una altura de 152 kilómetros, e incluyó 5 minutos de ingravidez.
El regreso de Felicette fue tan triunfal como su partida. A diferencia de muchos de sus compañeros astronautas humanos, esta gata cósmica volvió a casa sana y salva. A su regreso a la Tierra, fue adoptada por una familia que la recibió con los brazos abiertos, convirtiéndola en una querida mascota terrestre después de su épico viaje estelar.

A lo largo de los años, Felicette se ganó el corazón de muchas personas en todo el mundo. Su historia inspiradora no solo se trata de un viaje espacial, sino de la capacidad de los seres vivos para superar desafíos inimaginables. Su viaje a las estrellas le ganó el sobrenombre de “astro gato”.
Hoy en día se recuerda a Felicette como más que una gata espacial: es un símbolo de curiosidad, coraje y exploración. Su legado sigue vivo, recordándonos que los héroes pueden venir en todas las formas y tamaños, incluso con cuatro patas y un ronroneo cósmico.
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