Monclova Región Centro
Por
Mario Valdés
Publicado el miércoles, 7 de enero del 2026 a las 04:00
Cuatro Ciénegas, Coah.- El 6 de enero, una fecha para reconocer a quienes, con manos firmes y corazón sensible, acompañan la vida en sus momentos más frágiles; en hospitales, clínicas y centros de salud, la figura de la enfermera y el enfermero representa mucho más que una profesión: simboliza entrega, fortaleza y humanidad.
En el marco del Día de la Enfermera, conmemorado este 6 de enero, la historia de Zaira Berenice de León Lazalde, enfermera general, resume la esencia de esta noble labor, marcada por sacrificios, aprendizajes, momentos felices, episodios dolorosos y una vocación que no se rinde.
Doce años de servicio y aprendizaje constante
Con 12 años de experiencia en el área de enfermería, Zaira ha recorrido diversas instituciones y áreas de atención, lo que le ha permitido crecer tanto profesional como personalmente. Para ella, hablar de un solo logro sería injusto, pues considera que cada paso ha sido parte de un gran proceso de formación.
“He aprendido mucho de grandes personas, me han enseñado cosas muy buenas y todo ha sido un gran aprendizaje”, comparte. En una profesión que exige compromiso diario, largas jornadas y una enorme responsabilidad, cada experiencia deja huella y fortalece el carácter.
La pandemia: el reto más duro
Uno de los momentos más complicados de su carrera llegó durante la pandemia por Covid-19. Zaira no sólo enfrentó el miedo y la incertidumbre propios de aquellos días, sino que lo hizo estando embarazada, lo que multiplicó el riesgo y la carga emocional.
El golpe más duro fue atender a un familiar que no logró superar la enfermedad; “fue complicado por los dos lados, porque era mi familia y al mismo tiempo mi paciente. No puedes detenerte a lamentarte, tienes que continuar, porque todo seguía”, relata.
En ese momento, la enfermera tuvo que anteponer el profesionalismo al dolor personal, demostrando la fortaleza que caracteriza a quienes ejercen esta labor.
Madre, enfermera y sostén de su familia
Además de su trabajo en el área de la salud, Zaira es madre de tres hijos, de 12, 7 y 4 años. No está casada y es ella quien está completamente a cargo de su crianza, lo que representa un desafío adicional.
Reconoce que no siempre es fácil equilibrar los horarios laborales con la vida familiar, pero con esfuerzo y determinación ha sabido salir adelante. “Soy mamá, y a veces se dificulta, pero hemos sabido seguir con todo”, afirma.
Puertas que se cierran, caminos que se abren
Como muchas personas, Zaira también ha enfrentado golpes laborales; tras casi 10 años en un empleo que pensó era estable, perdió ese trabajo por circunstancias de la vida. Sin embargo, lejos de rendirse, tomó la experiencia con optimismo.
“Se me cerró una puerta, pero se me abrieron otras”, dice con convicción. Gracias a su desempeño y profesionalismo, nuevas oportunidades surgieron, recordándole que la constancia y el buen trabajo siempre rinden frutos.
El mensaje
Para Zaira, la enfermería no es solo una carrera, es un acto profundamente humano. Por ello, su mensaje para la sociedad es claro: valorar el trabajo del personal de enfermería, reconocer su esfuerzo y comprender que detrás del uniforme hay personas que también sienten, sufren y luchan.
A quienes sueñan con dedicarse a esta profesión, les aconseja no rendirse, luchar por sus sueños y no dejarse vencer por los obstáculos.
“Mi camino no ha sido nada fácil, pero aquí sigo, laborando como enfermera y, sobre todo, como ser humano”.
En este Día de la Enfermera, Zaira envió un mensaje especial a sus compañeras y compañeros de profesión:
“Les deseo un excelente día, que lo disfruten al máximo y que siempre trabajemos con amor y profesionalismo”.
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