Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Christa Pike habla tras sobrevivir a una ejecución fallida en EU: ‘El dolor no es solo físico’ Sheinbaum señala que FGR debe investigar a Taddei si existen responsabilidades penales ‘Trump nos traicionó’: votantes latinos de Arizona se distancian del presidente ¿Quién es Marisa Manchado, la compositora desaparecida en el accidente ferroviario en España? Aguinaldo 2026 para pensionados del IMSS e ISSSTE: ¿quiénes sí y quiénes no reciben este pago?

Zócalo

|

Espectáculos

|

Información

< Espectáculos

Espectáculos

En defensa de lo humano sobre la inteligencia artificial en el cine

  Por Grupo Zócalo

Publicado el miércoles, 23 de octubre del 2024 a las 10:31


Una I.A. nunca podría haber construido la casa de cine ficticio/real donde se movería con libertad Agnès Varda.

Por Fared Yaber.

Si tuviera que resumir el quehacer del director cinematográfico en un párrafo, lo haría con la siguiente frase de Jorge Luis Borges: “Había una vez un hombre que quería crear un mundo: así que empezó creando casas, aldeas, valles, ríos, herramientas, peces, amantes, etc., y al final de su vida, se dio cuenta que ese laberinto pacientemente elaborado no era nada más que su propio retrato”.

A principios del año 1983, un balde de agua fría caía de repente sobre el cineasta John Cassavetes. Su doctor le informaba que, debido a su avanzada cirrosis, no le quedaban más que seis meses de vida. 25 años antes, Cassavetes empezaba su carrera como director independiente con la película Shadows. Para poder financiar muchas de las cintas de su primera etapa tendría que aceptar diversos trabajos como actor en grandes producciones Hollywoodenses, es así como gran parte del público lo reconoce por ser el marido manipulador en Rosemary´s Baby de Roman Polanski en 1968.

Ya en los 70s, se había consolidado como uno de los mejores cineastas en los Estados Unidos y el mundo.

Pero había algo dentro de él que todavía necesitaba expresar, aunque sea por una última vez: el amor.

Así fue como después de su visita con el doctor empezó la producción de su última película Love Streams, un melodrama como solo John Cassavetes los sabía hacer: dos hermanos luchan contra sus propios demonios de la adultez cuando se dan cuenta lo difícil que es amar y ser amado.

Cassavetes viviría seis años después del estreno de Love Streams, pero la melancolía y esperanza que exhala la película nos hace darnos cuenta que su director nos estaba escribiendo su carta de despedida. Yo considero que a esto se refería el cineasta François Tuffaut cuando en 1957 escribió para la revista Arts “la película del mañana la intuyo más personal incluso que una novela autobiográfica.

Como una confesión o como un diario íntimo. Los jóvenes cineastas se expresarán en primera persona y nos contarán cuanto les ha pasado: podría ser la historia de su primer amor o del más reciente, su toma de postura política, una crónica de viaje, una enfermedad, un servicio militar, su boda, las pasadas vacaciones, y eso gustaría porque será algo verdadero y nuevo… La película del mañana será un acto de amor”.

Después de todo esto, el más cínico se preguntará ¿Por qué? ¿Por qué es necesario un director? ¿Qué aporta un director de cine a la sociedad? ¿Cuántos directores de cine se necesitan para arreglar una tubería? O ¿para hacer una operación a corazón abierto? ¿Quién sería el aventurado que en el borde del fin del mundo gritaría “no se olviden de salvar al cineasta”? La lección más grande que nos puede dejar la historia del arte es sobre la terrible soledad que habrá sentido el mundo para que el ser humano se haya visto en la necesidad de crear el cine.

Es cierto que, con los avances de las tecnologías en los últimos años, las inteligencias artificiales se han posicionado como temibles competencias para muchas profesiones, incluyendo los directores.

Pero hay cosas que las inteligencias artificiales nunca podrán hacer: –Una I.A. nunca podría haber decidido grabar de una manera tan delicada los primeros planos de María Falconetti en la Pasión de Juana De Arco. -Una I.A. nunca podría haber destruido la narrativa cinematográfica tradicional como lo hizo Jean-Luc Godard en Sin Aliento. -Una I.A. nunca podría haber visto de una forma así de humana a un personaje tan perturbado como Travis Bickle en Taxi Driver.

-Una I.A. nunca podría haber construido la casa de cine ficticio/real donde se movería con libertad Agnès Varda.

Muchas veces cuando terminamos de ver una película, no recordamos cada vivido detalle de la historia, pero si lo que nos hizo sentir. El cine que sobrevive el paso del tiempo es el cine más humano, el cine con alma. El cine donde el director se desnuda ante nosotros y nos muestra sus más profundos miedos, deseos, amores y obsesiones.

Puede que nosotros, los hacedores de historias, solo sirvamos para eso. Pero poniendo los egos a un lado, qué triste seria la vida sin nosotros.

 

Más sobre esta sección Más en Espectáculos

Hace 2 horas

Muere Fernando Castillo, vocalista de Los Yaguaru; lo despiden con conmovedor mensaje

Hace 4 horas

Celebra La Nena Delgado entre amigos y recuerdos; apaga 85 velas

Hace 4 horas

Se va Patrick Stewart, leyenda de la cultura pop; del teatro a la ciencia ficción

Hace 4 horas

Estará João Ferreira en La Mansión VIP; llega Brasil al reality

Hace 13 horas

Pierde Halle Berry custodia principal de su hijo de 13 años

Hace 19 horas

Patrick Stewart e Ian McKellen: El ‘bromance’ que conquistó Hollywood

Hace 19 horas

Muere vocalista de El Bronco y su Banda tras incendio en fábrica de solventes

Hace 20 horas

Mariana Ochoa no ha recibido ni un peso por ganar LCDLF México; destapa el polémico motivo

Hace 20 horas

Adiós al Profesor X: Muere el actor Patrick Stewart a los 84 años

Hace 20 horas

Rivers anuncia que se alejará temporalmente de redes sociales tras muerte de El Komanche

Hace 21 horas

Despiden a El Komanche en Monterrey con pizza y música de Bad Bunny

Hace 21 horas

Muere Elke Sommer, actriz de La Pantera Rosa, a los 85 años