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Publicado el martes, 2 de diciembre del 2008 a las 16:00
A pesar de los esfuerzos médicos y el de sus padres, Carlos González Mejía y Anabel Ramírez López, el estado de salud de Adriana González Ramírez, una niña de un año tres meses que padece hidrocefalia, se deteriora cada vez más.
El desgaste en el ánimo de la pequeña es evidente, la válvula de la que depende para drenar el líquido que se acumula en su cabeza no ha sido suficiente para garantizar una mejor calidad de vida de la menor, que luce más desmejorada cada día. Confían en la llegada de un milagro que reanime a su pequeña, que sin pretenderlo es víctima de sus circunstancias, de sufrir una enfermedad que no pidió y de ser invisible a la indiferente mirada de una institución de salud que le negó atención cuando la necesitaba.
La suerte favoreció a Carlos González Mejía, el padre de la niña que hace dos meses clamaba ayuda médica para poder atender a Adriana, quien perdió el derecho al Seguro Social cuando se quedó sin trabajo, actualmente trabaja para una empresa constructora.
En el modesto hogar que habitan en la colonia Lázaro Cárdenas, Anabel Ramírez, la joven madre de 23 años que es sordomuda, hace su parte, cuidar hasta donde le es posible a Adriana y a otros dos hijos.
Anabel sostiene a la niña con ternura en sus brazos, sus ojos intentan decir lo que sus labios no pueden, reflejan la preocupación porque Adriana está más decaída.
Con señas comenta que no puede tomar su único alimento, la leche, ante la incapacidad de deglutir alimentos sólidos, todo lo que ingiere lo devuelve y no deja de perder peso.
Las extremidades de la pequeña están totalmente atrofiadas, sus infantiles piernas no sabrán nunca lo que es dar sus primeros pasos, ni sus brazos sentir el calor de un abrazo.
Luego de difundirse a través de este medio la historia de la pequeña Adriana en octubre pasado y la negativa del IMSS a atenderla luego de que su padre perdió el empleo, Arturo Botello Méndez, jefe de la Jurisdicción Sanitaria número 1 del sector salud, se comprometió a ofrecer atención gratuita en el Hospital General del sector salud a la menor.
Dicha información la confirmó el director del nosocomio, Martín Arturo Puente Faccio, sin embargo, la ayuda de poco ha servido, la salud de la niña está cada vez peor.
El cuerpo de la pequeña ha perdido total movilidad, su garganta es la única capaz de emitir guturales sonidos de dolor, su mirada se pierde en medio de la oscuridad que la domina y sus padres sólo esperan.
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