Oscar Luján tiene su primer prueba de fuego como titular de la Contraloría Municipal y la expectativa es ver cómo lo resuelve. Se trata del funcionario de la Dirección de Inspección y Verificación –a cargo de Pablo Fernández Llamas– que destruyó una camioneta oficial cuando conducía algo más que ebrio, según reportes del propio Ayuntamiento.
La historia es conocida: Hugo Leos, “La Chancla”, quien se presenta como jefe de inspectores, habría intentado esconder el vehículo para evitar que el caso trascendiera, pero sus propios compañeros lo evidenciaron. El asunto llegó a la Contraloría, donde ahora despacha el ex tesorero. Veremos en qué queda.
Lo tunden
Mal le fue a Diego del Bosque con su “posicionamiento” sobre el segundo informe. El dirigente del PRI Coahuila, Carlos Robles Loustaunau, lo tundió: “mientras Morena vive de la grilla, de pretextos y boletines cargados de especulación, Coahuila —dijo— trabaja, produce, construye cuarteles, genera empleo y mantiene el estado seguro y ordenado”.
Le recordó al dirigente estatal de Morena que el régimen de la 4T dejó al país hecho pedazos en seguridad y lo retó a explicar por qué ningún estado gobernado por ese partido supera a Coahuila. Y para no dejar dudas, le pidió aclarar los escándalos de Andy, Noroña, Adán Augusto… Don Carlos andaba con filo y remató: “ningún morenista de Coahuila ha hecho algo relevante por el estado; solo hablan, dividen y desinforman”. Ya se siente el fervor electoral.
Llevaron porra
A varios asistentes al Coliseo Centenario, el miércoles, les ganó la comezón política y armaron porras a su favor. Algunos ejemplos: Britania Aguirre, dirigente de la Confederación Nacional Campesina en Torreón; Flor Rentería, del Organismo Nacional de Mujeres Priístas, a quien el chaleco verde no convence –ya se lo quita, ya se lo pone–; también hubo vítores para Xavier Herrera, coordinador del Sector Territorial 11-A, y para Carlos Centeno, rector de la Unidad Tecnológica de Torreón.
Algunos quizá creen que la estructura es suya… y también las porras.
Última fila
Varios “colaboradores” de Román Alberto Cepeda por poco no alcanzan lugar en el Coliseo Centenario. Fueron acomodados en la última fila y no les pareció. Entre ellos estuvieron Martha Rodríguez Romero, del Centro de Justicia Municipal; Roberto Escalante González —“Bobe, díganme Bobe”— gerente del SIMAS; y Marcelo Sánchez Adame, director de Medio Ambiente. Querían asiento más estratégico, hasta adelante, pero hay quienes comentan que deberían darse por bien servidos con la invitación.
Por cierto, quienes vieron llegar a Yohan Uribe, todavía director de Comunicación Social, aseguran que no traía el código QR de acceso, lo cual significa que no lo invitaron… ¡Qué oso!
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