El Premio Nobel de la Paz 2021 para Maria Ressa (Filipinas) y Dmitry Muratov (Rusia) es el tercero concedido a periodistas desde su institución en 1901. El antecedente más próximo data de 1935 cuando se le otorgó a Carl von Ossietzky, combatiente de la Primera Guerra Mundial contra su voluntad, pues era pacifista. Ossietzky previno sobre el rearme de Alemania, violación flagrante al Tratado de Versalles, y plantó cara al nacionalsocialismo. Su propuesta al Comité Noruego la hicieron dos Nobel de Literatura, Romain Rolland y Thomas Mann, y uno de Física, Albert Einstein. Adolfo Hitler lo declaró «enemigo del Estado» y presionó, sin éxito, para anular la elección. En represalia, prohibió a los ciudadanos de su país aceptar cualquier distinción futura del mismo origen. Treinta y seis años después de concluida la Segunda Guerra Mundial, el canciller Billy Brandt recibió el cuarto Nobel de la Paz concedido a un alemán.
Fundador del movimiento Nunca Más la Guerra, Ossietzky propugnó desde la dirección del semanario de izquierda Die Weltbühne (El Diario del Pueblo Berlinés) por la reducción voluntaria y proporcionalmente equitativa de las fuerzas militares como requisito para preservar la paz. La advertencia sobre el incumplimiento de Alemania para mantener su ejército en 100 mil hombres y no rearmarse fue ignorada. Ciego ante la evidencia y el peligro de una nueva conflagración, el timorato primer ministro del Reino Unido, Neville Chamberlain, optó por la política de apaciguamiento. Hitler aprovechó el tiempo para formar uno de los ejércitos más fuertes y mejor equipados. Con esa ventaja invadió Polonia en 1939, inició la Segunda Guerra Mundial y se apoderó de Europa.
Preso de la dictadura nazi en su propio país, Carl von Ossietzky falleció por tuberculosis un año antes sin haber recibido el Nobel. El Ministerio para la Instrucción Pública y Propaganda, encargado a Joseph Goebbels, jugó sus cartas. Censuró toda mención al premio y «liberó» a Ossietzky para viajar a Oslo. La verdad afloró al descubrirse que la policía secreta le había retirado su pasaporte. La enfermedad causante de su muerte, a los 48 años, la adquirió en un campo de concentración o en una de las prisiones inmundas donde había pasado varias temporadas. La primera, en 1927, duró un mes; se le acusó de libelo. En 1931 recibió una sentencia de 18 meses por «alta traición» por la supuesta revelación de secretos militares. En la cárcel de Spandu volvió a firmar con el nombre de Thomas Murner -poeta alemán y autor de sátiras entre cuyas obras destaca la intemporal Corporación de Bribones- para firmar sus columnas.
Ossietzky fue amnistiado en la Navidad de 1932. Poco después, la Gestapo lo detuvo acusado falsamente de haber participado en el incendio del Reichstag (sede del Parlamento) el 27 de febrero de 1933. De su confinamiento en la prisión de Berlín se le trasladó a los campos de concentración de Sonnenburg y Esterwegen-Papenburg, lo cual quebrantó aún más su salud, pues se le impusieron trabajos forzados. La indignación internacional dio fruto al cabo de tres años, pero resultó insuficiente, pues solo consiguió su trasferencia a un hospital penitenciario y luego a uno privado donde permaneció bajo vigilancia hasta su muerte, el 4 de mayo. Fundador también de Der Wegweiser (El Guía) e impulsor del Partido Republicano desde El Diario del Pueblo, Ossietzky quedó decepcionado de la política y abrazó de nuevo el periodismo en Die Welbühne (La Tribuna del Mundo). Desde sus páginas defendió con su vida la libertad, la democracia y la paz. Siempre se opuso al extremismo político. Un bronce en Berlín recuerda al mundo su legado imperecedero.
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