Todavía con el coraje atragantado por la forma en que el presidente nacional del PAN, Marko Cortés, los dejó colgados de la brocha al sacarlos de la alianza con el PRI, la dirigencia panista en Coahuila está ante una encrucijada sobre el rumbo para las elecciones municipales de este año en la que tendrían que postular candidatos a ayuntamientos en solitario. Dado que el panismo local ratificó la coalición que tienen con el Gobierno de Manolo Jiménez Salinas, la opción de echarle todos los kilos y postular candidatos fuertes presenta el riesgo de bajarle votos al PRI y facilitar el avance de Morena. Por otra parte, la alternativa es hacer una campaña de brazos caídos con candidatos débiles, lo que representaría una alianza de facto con el PRI al fomentar el voto útil para la alianza del tricolor con el PRD y la UDC. Pero esta opción tendría un resultado desagradable para el PAN, porque ante una baja votación, perdería prerrogativas como financiamiento y espacios en medios, así como regidurías de representación proporcional en los cabildos. Ninguna de las opciones es apetecible, por lo que se espera una negociación de panistas locales con el PRI para que Manolo pueda compensarles el golpe que les propinó Marko Cortés a cambio de que el PAN no les quite votos.
Quizá la principal disyuntiva que tendría el PAN es a quién mandar de candidato a la Alcaldía de Torreón; sus cuadros de más renombre estarían fuera de la jugada. Marcelo Torres ni de chiste repite tras la derrota en 2021, además de que él ya está acomodado en una de las coordinaciones de campaña de Xóchitl Gálvez. Los exalcaldes Guillermo Anaya y Jorge Zermeño van tras una candidatura a diputado, de preferencia plurinominal, pero también buscaría la de mayoría del Distrito 5, si es que la alianza PRI-PAN se mantiene a nivel federal y ese distrito se asigna al PAN. Alguien podría recordar que Jesús de León está en la congeladora, pero también se ve difícil que quiera aventarse a una campaña perdedora. No se ve cómo algún panista quiera ahorita lanzarse con la posibilidad de ser visto como el responsable de abrirle las puertas de la Presidencia Municipal a Morena, si es que fractura el voto opositor. Lo más probable es que vaya un bateador de sacrificio y sólo hay que buscar al o la valiente.
Dicen las hormigas que tienen sus nidos en las oficinas de regidores de la Presidencia, que los ediles del PRI están pasando por un periodo de ajuste cuando van a las giras del gobernador Manolo Jiménez Salinas, pues estaban acostumbrados a que en tiempos de Miguel Ángel Riquelme se les asignaban buenos lugares entre la concurrencia, pero ahora ni se acuerdan de ellos. Apenas están aprendiendo que los vientos cambiaron porque varios de esos regidores eran aliados políticos del hoy exgobernador desde hace tiempo y con Manolo y su equipo no tienen la misma relación, además de que en los eventos se ha visto una inclinación entre los organizadores a dar preferencia a empresarios o representantes de organizaciones de la sociedad civil.
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