Arte

Publicado el miércoles, 15 de febrero del 2023 a las 04:00
Ciudad de México.- Samuel Beckett (1906-1989) no es de los autores que Luis de Tavira habría pensado, por sí mismo, dirigir y mucho menos actuar. Pero con el experimentado director de escena se cumplió lo dicho por Juan José Gurrola: “A los hombres de teatro sensibles se les aparece en algún momento de su vida el abismo existencial y la profundidad filosófica” del dramaturgo irlandés.
De Tavira asume como un reto actoral la invitación hecha por Sandra Félix para protagonizar La última cinta de Krapp (1958), obra en un solo acto en que un hombre envejecido y solitario, en su cumpleaños, escucha las grabaciones que hizo 30 años atrás, donde reflexiona sobre la vida y el amor.“Yo he considerado a Beckett toda mi vida”, responde el también actor.
Beckett comenzó a escribir La última cinta de Krapp al enterarse que Ethna MacCarthy, poeta y pediatra, su gran amor, padecía un cáncer terminal. Y en ella recurre a los recuerdos de infancia y juventud, sus historias amorosas, la muerte de su madre y su revelación artística para construir el personaje de la puesta.
Siempre es pertinente montar Beckett, pero más en la edad madura, añade la directora de escena, cuando “el significado de la existencia y la trascendencia”, del paso por este mundo, el hecho de haber nacido y seguir el camino hacia la muerte, “no es cosa de menos sino de más”.
La directora tenía claro qué podía aportar De Tavira, presencia fundamental en el teatro mexicano: “Una esencia importantísima humanística que dota al personaje, que está en la edad y en el momento en el que puede aportar toda esta universalidad partiendo de su ser mexicano”.
De Tavira dice asumir con humildad el reto de interpretar a Krapp, aunque él mismo no se considere un actor, lo que no quiere decir que no le atraiga profundamente la posibilidad de hacerlo pero siempre con el propósito de estar en “diálogo con el arte de la actuación”.
De Tavira se aproxima a este Beckett a partir de la lectura que hizo el dramaturgo inglés, Nobel de Literatura, Harold Pinter, quien llegó a considerar al dramaturgo y poeta irlandés como “el más valiente y despiadado escritor disponible” que. entre más “te restriega la mierda en la nariz, más se lo agradeces”.
Una obra que, a juicio de la directora, enfrentó a ambos al reto de “refrescarse en la teatralidad”.
Juego que sella el encuentro de un hombre sensible de teatro con el genio de Beckett.
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