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Coahuila

Entre el 0 y el 1

Por Francisco Tobías

Hace 2 semanas

Corrado Gini fue un italiano superdotado, quien en 1912 desarrollo un coeficiente mediante el cual se mide la desigualdad de ingresos de una población por medio de herramientas estadísticas.

El coeficiente de Gini se convirtió rápidamente en la herramienta principal para entender qué tan equitativamente se distribuye el dinero entre los habitantes de una sociedad. Aunque suene técnico, en realidad se puede explicar de forma sencilla: mide la desigualdad económica, es decir, qué tan grande es la diferencia entre los que tienen más y los que tienen menos ingresos.

Imaginemos una comunidad pequeña donde todos ganan exactamente lo mismo. En ese caso, no hay desigualdad: todos viven en condiciones similares. El coeficiente de Gini para esa comunidad sería 0, lo que representa igualdad perfecta. Ahora pensemos en el extremo opuesto: una comunidad donde una sola persona tiene todo el dinero y el resto no tiene nada. Ahí la desigualdad es total, y el coeficiente de Gini sería 1.

En la vida real, los países se encuentran en algún punto entre estos dos extremos. Entonces, el coeficiente de Gini siempre se mueve entre 0 y 1. En realidad la mayoría de los países tienen valores entre 0.25 y 0.60 aproximadamente.

¿Por qué es importante este indicador? Porque no basta saber cuánto se produce en un país o en una economía. Ya que un país puede ser muy rico, pero si ese dinero se concentra en muy pocas manos, la mayoría de la población viviría en situaciones precarias. El coeficiente de Gini ayuda a ver esa realidad, la de la desigualdad del ingreso, que a veces no es evidente con otros datos.

En México el coeficiente de Gini va a la baja, de manera constante, desde el 2000, siendo en 2024, última medición, en 0.391, ubicándonos como una economía con “desigualdad moderada”, de hecho acabamos de pasar el umbral de la desigualdad.

Es importante entender que un coeficiente de Gini alto no sólo es un tema económico, sino también es un tema social y político. Debido a que una gran desigualdad genera tensiones, inseguridad y desconfianza en las instituciones. Por otro lado, reducir la desigualdad suele estar relacionado con mejores niveles de bienestar general.

Sin embargo, el coeficiente de Gini tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, no muestra quiénes son los ricos o los pobres, ni cómo se vive realmente en cada grupo. Tampoco refleja aspectos importantes como el acceso a servicios públicos, la calidad de vida o las oportunidades.

Entender este concepto permite ver más allá de los números generales de crecimiento económico. Nos invita a hacernos una pregunta clave: no sólo cuánto crece la economía, sino para quién crece realmente.

Además se trata de que todos ganemos más, que la economía sea más pareja, es decir, que los de abajo suban, no de que los de arriba bajen. Lo primero es desarrollo económico, lo segundo es estupidez.

Por cierto, Corrado Gini estudió Derecho, Matemáticas, Economía y Biología.

 

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