La calle Xicoténcatl conserva su nombre inicial impuesto por los tlaxcaltecas que poblaron el valle, y que coadyuvaron a la colonización del Saltillo de 1577, en homenaje al rey del mismo nombre del señorío de Tlaxcala, de quien era descendiente directo, pues Xicoténcatl tuvo más de 100 concubinas, arteria que constituía parte del extremo oriente de la original mancha urbana en tiempos de la colonización.
El trazo hacia el oriente se extendía hasta la Alameda Zaragoza, y constituía huertas y grandes solares.
Muy posteriormente, en 1940, todavía había grandes huertas, como la propiedad de las señoritas Zamora y otras ocultas tras una serie de casas con frente a la calle, como la de la familia De León. En el primer tramo de sur a norte, entre Colón y Ramos Arizpe, todavía por los años 60 había un pequeño mercado denominado Colón, convertido posteriormente en una vecindad y ahora en centros comerciales en una zona conocida como el “Triángulo de las Bermudas”, por la cantidad de cantinas y expendios de vinos, donde “se pierden” los clientes de cantina en cantina.
Muy cerca, la casona que ha adquirido abolengo entre el profesorado femenil coahuilense, el Internado de la Normal del Estado, que ha visto desfilar a muchas generaciones de estudiantes. Una cuadra más al norte la famosa Academia Comercial Gabino García, que tantos buenos profesionistas ha dado a la ciudad de Saltillo y al país, y frente a ella la Privada Palacios, en donde hasta 1951 existieron los antiguos Baños Públicos San Esteban.
Entre Aldama y Pérez Treviño, existió la famosa “Arrinconada”, una especia de centro comercial, donde lo fuerte eran las fondas, muy popular por cierto la de Carrum, con su tradicional caldo de res y la gallina frita. La calle en su tramo hacia el norte de Pérez Treviño se ha ido transformando paulatinamente en zona comercial, aunque no con mucho éxito a pesar de estar muy cerca del área de negocios que es muy frecuentada por los saltillenses; ahí se estableció un interesante bazar, propiedad de la maestra Elia Aguirre, lleno de cultura e historia.
Y ya para llegar a Presidente Cárdenas, hubo una importante mini zona industrial, pues en el año de 1932 se instaló la fábrica de lápices y crayones Lapicera Sol, S.A., que la gente unía las palabras para resumir en Lapicera “Solsa”, que se disolvió en 1961. Ahí estuvo también El Independiente del periodista lagunero Antonio Estrada Salazar.
En un edificio contiguo, pero hacia el sur, la fábrica de vinos y licores del exgobernador Nazario S. Ortiz Garza, la compañía Vinícola de Saltillo, con su principal producto el brandy Club 45.
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