Saltillo, Coah.- La imagen de San José Sánchez del Río, quien murió martirizado a los 14 años de edad la noche del 10 de febrero de 1928 durante la Guerra Cristera, fue entronizada en la Parroquia del Santísimo Cristo del Ojo de Agua, con misa celebrada por el Obispo Hilario González García.
“Tres elementos quisiera yo destacar de él, lo vemos en la iconografía, siempre que vemos a un santo o santa, hay elementos que nos dicen por qué es santo, por qué es santa. Yo destacaría tres: lo que ven, la cruz y el rosario, su piedad, un joven piadoso”.

San Joselito, como también se le conoce, nació el 28 de marzo de 1913, en Sahuayo, Michoacán, y murió cuando le faltaban 46 días para cumplir 15 años de edad.
“Un joven que vive su fe cristiana con mucha devoción, auténtica, no por encimita, no porque su mamá le dijo ‘vete a rezar el rosario’ o ‘vete a misa’, los domingos, sino porque él está convencido que su fuerza es Jesús y la Virgen Santísima. ¿Cómo es que puede él dar la vida? Nosotros tal vez ahora, pues lo pensaríamos”.

Antes de sumarse a la Cristiada, San Joselito le dijo a su madre: “Mamá, nunca cómo ahora es tan fácil ganarnos el cielo” y con fervor religioso se lanzó a defender la fe católica. Lo hicieron prisionero el 6 de febrero, y el 10 de febrero le cortaron las plantas de los pies y lo hicieron caminar de la parroquia al panteón.
“Un pie ensangrentado en una imagen nos dice que este hombre, esta persona, fue perseverante, caminó con fidelidad, caminó con perseverancia, no se dio por vencido, aunque le sangraran los pies, aunque lo hirieran, precisamente en aquello que necesita para caminar”.

En un enfrentamiento con las tropas federales, José le entregó su caballo al jefe cristero Rubén Guízar Morfín, para que escapara. Cuando lo tomaron prisionero, el mismo día escribió una carta a su mamá para decir: “yo muero muy contento, porque muero en la raya al lado de Nuestro Señor”.
Lo trasladaron a Sahuayo y el cacique local le ofreció dinero para huir al extranjero o ingresar al Colegio Militar, y rechazó los ofrecimientos de salvar la vida.
Fue sometido a tortura y asesinado por autoridades del Estado, sin juicio alguno. El sufrimiento lo soportó con fe y no renunció a su creencia religiosa.

La noche del 10 de febrero le cortaron las plantas de los pies y lo hicieron caminar de la parroquia, donde estaba prisionero, hasta el panteón, y en el camino los soldados le pedían renunciar a Dios como condición para salvar la vida, y lo rechazó mientras gritaba ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!, y le rompieron la quijada con la culata de un rifle.

San José Sánchez del Río:
Fue beatificado el 20 de noviembre de 2005 por el Cardenal José Saraiva.
El Papa Francisco lo canonizó en la Plaza de San Pedro el 16 de octubre de 2016.





















