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Era el doctor Homero Neira un exitoso médico y ¿bailarín exótico?

  Por Pedro Martínez

Publicado el miércoles, 4 de marzo del 2009 a las 16:10


El suicidio del distinguido galeno sigue sorprendiendo a quienes lo conocieron

Saltillo, Coah.- El doctor Rómulo Moreira todavía recuerda la última vez que platicó con el cirujano Homero Neira Ruiz, fue un jueves como cualquier otro, el médico se acercó a él y le dijo: “Tengo problemas de depresión”.

Fue la frase que le extendió durante la plática de aquella noche del 19 de febrero y que, como un gran amigo, le brindó un consejo que pensó que iba a tomar, pero por lo sucedido la tarde del lunes, jamás hizo caso.

“Recuerdo que me comentó que tenía problemas de depresión, le pedí que cualquier cosa que fuera lo sacara adelante, que la solución era tranquilizarse y ponerle una solución”, evoca el director de la Clínica Uno del Seguro Social.

La conversación siguió por varios minutos y Moreira trataba de entender aquella situación por la que estaba pasando su colega de profesión, pero no entendía ese porqué.

“Él nunca me dijo por qué se sentía así, era un poco reservado en sus cosas, pero el mismo entorno nos daba a entender que había una falta de atención dentro de su profesión que lo estaba afectando. No sabemos exactamente qué fue, pero seguramente eran cosas de su círculo humano o familiar”, dice.

El ser catalogado siempre como un gran ser humano, profesionista y amigo, no daba pistas de aquel declive emocional por el que estaba pasando el reconocido oncólogo.

“No creíamos que fuera tan grave, era un hombre al que le gustaban los retos y los sacaba adelante”, menciona con tristeza, “los casos más difíciles de cirugía se los encargábamos a él y siempre de manera exitosa los resolvía”.

UNA PERSONA EXITOSA

“No hay pex, todo tiene solución”. Era la máxima que Neira Ruiz decía cada vez que se enfrentaba a un reto en su larga y prospera profesión.

Por eso sigue quedando la interrogante del porqué el suicidio del pasado lunes 2 de marzo, cuando inexplicablemente tomó una escuadra .22 con su mano derecha y activó el arma, dándose un tiro en la sien.

“Más de 20 años como médico cirujano y los ejerció de una manera limpia; él era muy ordenado, era fisicoculturista, hacía mucho deporte, no fumaba, de repente se echaba unas tres copitas en fiestas, pero nunca lo vimos embriagarse”, expresa el director del IMSS.

A pesar de que perdió la vida de una manera inocente, como lo asegura Rómulo Moreira, fue una persona íntegra que salvó cientos de vidas humanas gracias a sus excelentes conocimientos en la medicina.

Egresado de la Facultad de Medicina de la UAdeC, el cirujano Homero Neira Ruiz realizó su internado en el IMSS; su servicio social en los Servicios Coordinados de Salud Pública y, lo más importante, sus dos especialidades: cirugía general y oncología quirúrgica en la Clínica 25 de la ciudad de Monterrey.

“En total se llevó 13 años de estudio, contando la carrera de médico general y sus especialidades, para salir y servir a la comunidad”, precisa.

Al volver a Saltillo de inmediato le dieron la base de cirujano oncólogo en el hospital del ISSTE y en el IMSS, en poco tiempo, como cirujano general, la cual ejerció durante más de 15 años.

Auténtico líder de su turno, donde se podía ver cómo sacaba adelante su trabajo, Neira siempre estuvo comprometido con su profesión, pues siempre laboró con una mentalidad proactiva.

“Era un hombre muy apreciado por sus compañeros y nosotros le dimos la oportunidad de ser directivo en enero del 2008, desde entonces estaba fungiendo como director de turno nocturno de aquí de la Clínica Uno”, enfatiza, “dominaba conocimientos de cirugía, oncología, anestesia y ginecología.

Era un hombre muy brillante, con una mente muy preclara para la resolución de los problemas propios de los hospitales”.

Además de tener a su cargo los procesos administrativos del hospital, había ocasiones que a falta de cirujanos él tomaba el trabajo y lo realizaba de una manera exitosa, sin dejar nada al olvido y siempre con una mentalidad positiva.

“En muchas de las guardias y por periodos largos, él prefería no dormir para sacar adelante a la gente”, asegura.

“Era un doctor muy conocido y reconocido, tan es así que se convirtió muy pronto en el ayudante del doctor Raymundo Verduzco, actual secretario de Salud en Coahuila”, asevera.

Tenía un don con la gente, argumenta Moreira, con las instituciones, con sus jefes y principalmente con sus pacientes; era una persona muy leal y sobre todo muy derecha.

“Queríamos que escalonara más arriba aquí en el hospital; lo queríamos, incluso, para director general del IMSS”, apunta.

Por eso en estos días la clínica se encuentra de luto; en los pasillos se pueden ver personas cabizbajas, pero siempre con la mentalidad de que el hombre que dejó esta vida, dejó un ejemplo a seguir en su camino profesional.

“Saltillo perdió a uno de sus mejores hijos”, afirma.

ERA UN GRAN BAILARIN

Según fuentes allegadas a este medio, el doctor no sólo era una excelente persona y profesionista, sino también un gran bailarín, pues en sus días libres gustaba de viajar a la vecina ciudad de Monterrey para mostrar sus músculos en escenarios exóticos.

Según las mismas fuentes, le gustaba, al calor de la música sexy, bailar en escenarios exclusivos, casas y salones, y mostrar los atributos adquiridos tras varios años de gimnasio.

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