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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 31 de marzo del 2026 a las 02:02
Washington.- Un caso en Estados Unidos ha reavivado el debate sobre el uso de inteligencia artificial en labores policiales, luego de que Angela Lipps, una abuela de Tennessee, pasara más de cinco meses en prisión tras ser identificada erróneamente como sospechosa mediante un sistema de reconocimiento facial.
La mujer, de 50 años, fue detenida el 14 de julio sin saber que existía una orden de arresto en su contra emitida semanas antes en Fargo, Dakota del Norte, a más de 1,600 kilómetros de su hogar. Las autoridades la vinculaban con una serie de fraudes bancarios, pese a que —según ella— nunca había estado en ese estado.
La identificación se originó a partir de un sistema utilizado por la policía de West Fargo, que emplea la plataforma Clearview AI, conocida por su base de datos de miles de millones de imágenes obtenidas de internet y redes sociales. El software señaló a Lipps como una “posible sospechosa” por similitudes físicas, información que fue compartida con investigadores de Fargo.
Aunque el jefe de policía Dave Zibolski admitió “errores” en el proceso, también reconoció que su departamento dependió en parte de información generada por una herramienta de IA que ni siquiera había sido autorizada a nivel directivo. Tras el caso, el uso de ese sistema fue prohibido.
Lipps permaneció más de tres meses detenida en Tennessee antes de ser trasladada a Dakota del Norte. No fue sino hasta diciembre cuando su defensa presentó pruebas bancarias que demostraban que se encontraba en su estado de residencia durante los delitos.
El 23 de diciembre, las autoridades decidieron retirar los cargos, y Lipps recuperó su libertad en vísperas de Navidad. Para entonces, ya había pasado meses encarcelada por un delito que no cometió.
“Aterrorizada, agotada y humillada”, describió la mujer su experiencia durante el traslado y el proceso judicial. Sus abogados sostienen que el daño causado —emocional, económico y reputacional— será difícil de reparar.
El caso expone los riesgos de adoptar tecnologías sin controles rigurosos. En los últimos años, el uso de IA en seguridad pública ha crecido con rapidez en Estados Unidos, pero también ha sido señalado por generar identificaciones erróneas, especialmente cuando no se combina con evidencia sólida.
Ahora, el equipo legal de Lipps busca esclarecer por qué permaneció detenida tanto tiempo, pese a que —según sostienen— las pruebas que la exoneraban estaban disponibles desde el inicio.
El episodio deja una advertencia clara: la tecnología puede ser una herramienta poderosa, pero cuando falla, sus consecuencias pueden ser profundamente humanas.
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