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Publicado el lunes, 14 de abril del 2014 a las 14:00
Piedras Negras, Coah.- Dentro del tratamiento de consolidación a la remisión de un paciente con leucemia aguda linfoblástica, el protocolo médico considera como tratamiento clave el uso de L-asparaginasa, un fármaco constituido por una proteína que inhibe el crecimiento de células malignas.
Para Ángel Emmanuel Lucio Soto, de cinco años de edad y paciente de LLA, el medicamento que sus padres Adrián Lucio García y Mariel Soto Hernández, describen como un polvo espeso como piedras, es una colección de cristales en forma de espículas o columnas, que es inyectada en combinación con otros medicamentos de forma intramuscular.
El tratamiento de consolidación a la remisión, comprende un proceso de varios internamientos de los pacientes con leucemia, en el caso de Ángel Emmanuel, diagnosticado en mayo de 2013, éstos se realizaban por semana en la Clínica de Especialidades número 25 del IMSS en Monterrey.
“En una semana recibía cuatro días quimioterapia, y un día durante 24 horas seguidas, después en otro día le ponían L-asparaginasa, es un medicamento al que le teníamos miedo, nada más le ponían eso y ya no comía, no movía sus piernas, no quería que lo tocaran ya que se le hacía una bola en la pompa”.
La rigidez de sus piernas, era suficiente para impedir que el pequeño pudiera caminar, sacarlo de la clínica, representaba para sus padres un suplicio, más aun cuando tenían que viajar en autobús para regresar a Piedras Negras.
“Lo teníamos que sacar cargado por la espalda porque no caminaba, en esos días nos veníamos en camión, en una ocasión nos venimos parados mi esposo y yo para que él pudiera descansar en los dos asientos, si lo movíamos para acomodarlo soltaba un grito, era un llanto muy feo, son los gritos más feos que he escuchado de él, es bien deprimente verlo así, una vez le dije a la doctora que lo atiende que ya no se lo pusiera porque mi hijo sufría mucho”, recuerda Mariel.
“Dentro de todo ese dolor hay una historia muy bonita”, añade Adrián -el padre de Ángel-, al referirse a Javier Lara “Confeti”, animador y conductor del programa de radio “Celebrando tu vida” que se transmite en vivo de lunes a viernes a través de la estación Radio Esperanza 1140 A.M en Monterrey, Nuevo León, una emisión que comparte además de música cristiana, artículos, noticias de interés, mensajes positivos y reflexiones.
“En una ocasión salimos del hospital y Javier pasó por nosotros, nos invitó a comer y después nos llevó a la central, mi esposo salió con el niño cargado y yo con las maletas, de pronto nos sorprendimos al ver cómo Javier animaba al niño a sentarse, marchar e incluso jugar; es bien triste, cuando Javier nos llevó a la central le dije aquí se queda su medicina, porque tú hiciste que a mi hijo se le olvidara el dolor”.
Celebrando tu vida
En Monterrey, Celebrando tu vida con Javier Lara “Confeti”, es conocida como una emisión radial que tiene por objeto llevar un mensaje de esperanza a las personas que atraviesan por alguna dificultad, sobre todo de salud.
Javier Lara “Confeti” con respaldo de una asociación civil llamada Niños de Luz, integrada principalmente por niños, jóvenes y adultos que carecen de la visión, se dedican a rellenar bolsas de confeti, que después obsequian a la comunidad, en hospitales o cruceros de la ciudad.
“Mientras embolsan el confeti, las personas que participan y no tienen la posibilidad de ver, están orando, es como un ejercicio espiritual y un mensaje para quienes tienen la grandeza de poder ver y en ocasiones andan por la vida con una corta visión de las cosas”, opinó Javier Lara, durante una emisión del programa “Hablando con Omar”, de Radio Esperanza.
“Niños como Ángel, de cuatro años, te enseñan que es posible ver con el alma, con el espíritu, con su propia vida, cuando lo conocí estaba muy deteriorado, le habían diagnosticado leucemia linfoblástica aguda, ahora a pesar de su corta edad, da testimonio de vida y fortaleza, uno se queja por tontería y media, en él veo la firmeza, física, mental, espiritual y sicológica, cuando dice que él no tiene nada; les dije a sus papás desde ahora están recibiendo el mensaje de Dios de parte de él, y su compromiso es creer que no tiene nada”.
“Javier siempre está en mente de Ángel, desde que se conocen él ha estado al pendiente cuando el niño va a Monterrey, animándolo para ganar esta lucha”, señala Adrián, de 29 años de edad; es técnico superior universitario en el área de procesos de producción, su preparación académica lo llevó a colocarse desde hace cinco años, como empleado de Minera del Norte, en el proyecto Siglo XXI. “Nunca pensamos atravesar por una situación así, anteriormente la empresa pasaba por un buen momento cuando empezó el proyecto Siglo XXI, empezamos a trabajar tiempo extra y contábamos con buenas prestaciones, nos iba bien económicamente y no pagábamos renta, porque una hermana nos prestaba su casa”.
Sin embargo, la enfermedad de Ángel, pese a contar con servicio médico, trastocó la estabilidad de la que habían gozado hasta entonces.
“Entregamos la casa, nos salimos y compramos una casa propia por medio de crédito hipotecario, por el que me pagó 520 pesos por semana, a esto se sumó un préstamo que pedí en la empresa para los viajes, y otro más en el banco que estoy pagando”.
Para Adrián, durante los meses que precedieron al diagnóstico de su hijo, les faltó saber a lo que se estaban enfrentando.
El desgaste físico y de salud del pequeño, el quebranto económico y la separación de Fátima su hija menor, representó una dificultad para la familia de Ángel.
“Duramos bastante tiempo sin ver a la niña, es algo muy triste estar allá por la enfermedad del niño y tener a tu otra hija separada, como papás es difícil y muy desgastante tener a tus hijos separados”.
Otra dificultad para Adrián ha sido el tener que ausentarse de su trabajo por la salud de su hijo, al asegurar que nunca antes había tenido la necesidad de faltar y ahora lo hace cada vez que el niño tiene que viajar a sus tratamientos.
La familia se traslada en vehículo particular, ante el problema que representa hacerlo por autobús, a través del servicio que subroga el IMSS, aseguran.
El viaje que realizaban cada mes y que ahora realizan cada dos meses, implica una estadía de cuando menos cuatro días cuando es necesario, tiempo en el que gastan en hospedaje y alimentos.
“A través del Facebook, hemos recibido apoyo de algunas personas, les comenté que necesitaba galones para una lotería y la gente nos apoyó, una señora nos dio ropa que vendo en una pulguita que pongo afuera de mi casa, la gente nos ha ayudado de diferentes maneras, antes no queríamos dinero, pero ahorita como está la situación ,toda la ayuda es buena”.
“Para nosotros es difícil decir qué necesita el niño cuando nos preguntan, el regalo más grande es que está aquí gracias a Dios, a toda la persona que le da de corazón se lo agradecemos, no nos gusta pedir, esperamos que salga de cada quien”.
Esta semana el pequeño recibió una donación de Pediasure, de parte de integrantes del Grupo de Apoyo a Personas con Cáncer, así como la donación de ropa, además este domingo se realizó una lotería como parte de las actividades que realizan sus padres para recaudar fondos para sus traslados.
El próximo 22 de abril, Ángel viajará junto a sus padres a Monterrey, en donde lo espera un tratamiento más de quimioterapia, el tiempo que le resta por recibir, aun es indefinido.
Su estabilidad laboral le permite contar con el servicio médico del Instituto Mexicano del Seguro Social y la oportunidad de que su hijo sea atendido en la Clínica de Tercer Nivel en Monterrey.
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