Saltillo.- Aunque el director teatral Juan Antonio Villarreal no es padre, sí ha tenido cientos de vástagos: textos que escribe y se pierden en el olvido o que, en ocasiones, funcionan como la semilla de sus obras. Entre estos últimos están los tres escritos que reunió para crear Mis Hijos eran Todos, obra que se presenta hoy en el Teatro de Cámara Jesús Valdez.
En esta obra, Villarreal, quien también actúa, imagina un mundo en el que ahonda en la paternidad y se transforma en un padre para los actores Mónica Almanza, Jesús Cervantes, Guillermo Guajardo, Luis Saldaña y Oscar Troyo, pero no solo eso, sino que se enfrasca en un dilema sobre la realidad, y reflexiona sobre el proceso creativo. Todo ello, enmarcado en la historia de un escritor que da vida a una serie de personajes que se saben ficticios.
Villarreal apuntó que la obra surgió de “textos que se realizaron el año pasado. Estos textos se escribieron por separado, pero vimos que había un hilo conductor entre ellos, porque son tres historias que hablan sobre los hijos: estos que quieres tener, que no son tuyos y que no te pertenecen, pero que al mismo tiempo adoptas o que ellos te adoptan como padre”.
Juan Antonio Villarreal, director.
La obra, que se presentará también mañana en su última función, tuvo un proceso de realización tan doloroso como un parto. Si bien, al principio fue un juego que Villarreal publicó en sus redes sociales, el impacto y necesidad de saber qué más pasaba en la historia, lo llevó a continuar.
Después, apunta, la familia fue también un empuje. En su caso, su hermano Enrique, quien le planteó otra reflexión: ¿quién crea a quién en una obra: el actor al personaje o viceversa?, y “de ahí salió este diálogo a dos voces que son el personaje y el actor, quienes entran en un conflicto al preguntarse quién crea a quién, y quién es, pues, el padre del otro”, apuntó a Zócalo en entrevista, y agregó que “el texto final es una historia muy bonita, porque es el momento de cuando alguien le confiesa a otro que no es su padre y él no es su hijo”.
Volver al escenario
De ahí, el reto fue cómo ligar estos tres textos, y detalla que la respuesta recayó en la imaginación creativa de una figura casi demiúrgica, pues se imaginó “a un escritor que está intentando hacer unos textos para un taller de teatro y por eso se redacta a sí mismo dentro del texto que presentará al maestro de dramaturgia”, así Mis Hijos eran Todos, “es una forma de hacer teatro dentro del teatro, en el que los personajes se saben actores de una obra que alguien más está inventando en otro lugar”.
Esta obra, cuyo tema central es sin duda la paternidad, le ha ayudado a Villarreal a convertirse, al menos en la ficción, en el padre que no es.
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La creación de esta obra ha sido muy interesante porque yo no soy padre, soy un hombre soltero, pero en mi vida diaria sí hay personas que me han adoptado como padre. Entonces la ficción me permite preguntarme cómo sería yo con hijos, hasta qué nivel estaría presente, y por eso mi imaginación me permite escribir desde esa forma, viendo lo que he vivido con amigos o gente muy cercana a mí. El teatro ayuda a que uno se descubra realmente y se dé cuenta de cosas de su intimidad. La paternidad es una inquietud y un tema muy interesante que pude explorar”, concluyó.
El montaje inició sus presentaciones la semana pasada y finalizará este próximo viernes, siendo el primer trabajo de Villarreal sobre los escenarios después de la obra El Narco Negocia con Dios, de la compañía Luz del Norte, con dirección de Mabel Garza Blackaller, el año pasado. Ahora, apunta, es el momento de recuperar al público que se perdió durante la cuarentena o el cese de actividades culturales.
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Creo que durante esta pandemia el público se alejó, y hay que volverlos a enamorar, a seducir, a hacerlo. Y eso es lo que intentamos hacer desde el año pasado y ahora con esta obra”, concluyó el actor.