Arte

Publicado el sábado, 17 de enero del 2026 a las 04:01
Ciudad de México.- La primera imagen que recibe al visitante de la exposición Ecología social, de la mexicana Minerva Cuevas, en el Museo de Arte de Sao Paulo (Masp), es engañosamente idílica.
Sobre tres plataformas flotantes, suspendidas con cables del techo, se despliega una variopinta colección de flores, aparentemente llenas de color y exuberancia.
Es al acercarse, sin embargo, que las plantas revelan su condición artificial y es posible darse cuenta de que sus macetas son, en realidad, viejos botes de aceite: la materia prima para crear esa simulación de la vida.
En la obra de Cuevas (Ciudad de México, 1975), toda consideración ecológica viene aparejada, siempre, con una reflexión sobre los procesos sociales de los seres humanos y su impacto en el mundo natural.
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Yo, desde hace ya bastante tiempo, tengo una constante con esta teoría de la ‘ecología social’, y de ahí viene el título de la muestra, que justamente pone al mismo nivel las situaciones sociales con cualquier cuestión ambiental”, explica la artista en entrevista. “No se trata de analizar lo ambiental como un problema en específico, sino como un todo que incluye, incluso, la desigualdad social”.
Postulada por el filósofo anarquista estadunidense Murray Bookchin (2016-2006), esta teoría atraviesa las 42 obras que conforman esta muestra individual en el museo paulista, que en el último año dedicó su programa de exposiciones a las Historias de la Ecología.
Cercana al pensamiento anarquista, Cuevas ha tomado también como referentes a los hermanos Jesús, Ricardo y Enrique Flores Magón en su abordaje de lo social y su crítica al capitalismo.
Esto se hace evidente en la serie de logos corporativos modificados que ha llevado a cabo desde muy temprano en su carrera y que son de sus piezas más reconocibles.
En la muestra de Sao Paulo, por ejemplo, Cuevas y el curador, André Mesquita, incluyeron un mural donde la artista sustituye el nombre del agua embotellada Evian por la palabra “égalité” (“igualdad”, en francés).
Además de comentar sobre el extractivismo ecológico que supone el embotellamiento del agua para su venta, la obra reflexiona sobre la desigualdad en el acceso a este recurso vital. Esta práctica forma parte, a su vez, de un proyecto de larga duración llamado Mejor Vida Corp., constituido como una corporación sin fines de lucro que posibilita el activismo de cara al auge del neoliberalismo
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Empezó en el 98 como intervenciones en el espacio urbano en la Ciudad de México, como una reacción a lo burocrático, lo económico, lo social. Entonces eso dio pauta para que yo después produjera gráfica, por ejemplo, al instalar carteles en en sitios públicos”, detalla Cuevas.
“Estas intervenciones también tenían que ver con regalar ‘productos’, finalmente, como semillas o boletos de metro, que realmente en ese momento, en los años 90, no se estaba considerando como parte de lo que comúnmente veíamos en el entorno de arte contemporáneo”, expone.
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