Cada quien tendrá una opinión de acuerdo con sus intereses y prejuicios, o el contexto donde vive, pero el agotamiento de recursos hídricos es el principal problema del estado y el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) acaba de confirmarlo: Coahuila es la cuarta entidad más afectada del país por la falta de agua, después de Baja California Sur, Ciudad de México y Sonora.
No es un asunto de grilla o polarización, sino de estrés hídrico (determinado por la relación entre demanda y disponibilidad), como demuestra el Atlas de Riesgos relacionados con el agua, denominado Aqueduct, actualizado el 16 de agosto por el WRI (la última publicación había sido divulgada en enero de 2022).
Según el mismo informe, el puntaje más alto y alarmante se tasa en un valor de 5, y Coahuila se ubica en 4.84. No solo eso, también alerta por la disminución de los niveles freáticos (de acuíferos subterráneos).
Si bien el tema es competencia exclusiva de la Comisión Nacional del Agua, en el estado se trata de un asunto esencialmente de poder político. Información a considerar en las inevitables “guerras del agua” que se avecinan.
¿Que no hay agua? Cuestión de revisar la base de datos del Registro Público de Derechos de Agua; ahí está toda.
Hay por ejemplo tres exgobernadores beneficiados: Enrique Martínez el principal, con nueve títulos: cinco de ellos obtenidos –curiosamente– siendo Mandatario, de 1999 a 2003. Rogelio Montemayor también posee uno que data de su mandato, en el año 1998, y otros cuatro, el finado Eliseo Mendoza, el último en Ramos Ariz-pe para “diferentes usos”, con fecha 3 de marzo de 2020. No hay “Moreiras” en la lista, si su pregunta es esa.
Hasta “El Bronco”, exgobernador de Nuevo León, tiene dos títulos, ambos en Ramos Arizpe. Uno que data del 6 de octubre de 2020, en funciones como titular del Ejecutivo, y otra más antigua, del 17 de noviembre de 2006.
La industria en Ramos Arizpe es el principal explotador, destacando la empresa Davisa con cinco concesiones por un total de 1 millón 470 mil 859 metros cúbicos de aguas nacionales al año.
Del municipio hay en la lista políticos en la banca, como Juan Pablo Rodríguez o Ernesto Saro, o herencias familiares como la finada madre de la secretaria de Medio Ambiente, Eglantina Canales, por la nada despreciable cifra de 480 mil metros cúbicos al año.
El exalcalde de Saltillo, Isidro López Villarreal, posee uno en la capital, y su padre, el extinto industrial López del Bosque, cuatro. De la familia, Rosendo Villarreal dos más, en Arteaga.
Otro expresidente Municipal y hoy titular de la UIF, Óscar Pimentel, tiene otros dos en Parras. A la lista se suma Abraham Cepeda en Arteaga, y Arturo Berrueto ahí mismo.
El 12 de diciembre de 2021 se publicó en este mismo espacio que los vinos de Coahuila se están consumiendo el agua de la Región Sureste del estado gracias al boom de viñedos que, de 2008 a la fecha, pueblan Parras de la Fuente, General Cepeda y Arteaga, principalmente.
Arturo Mendel Gruenebaum, de Viñedos Don Leo, es uno de los principales explotadores. Con 10 títulos agenciados entre 1997 y 2006 extrae hasta 2 millones 885 mil metros cúbicos de agua en total por año. La mayor parte en Parras (y también en Arteaga). Ahí mismo, en Parras, Salomón Abedrop tiene tres títulos por un total de 612 mil metros cúbicos de aguas nacionales.
Y aquí viene lo interesante. Casa Madero S.A., posee 15 mil 850 metros para uso industrial, y otro más, para diferentes usos, incuantificable, del 4 de agosto de 2003, referencia 07COA111660/36INGE03.
Sin embargo a través de la sociedad mercantil Agrícola San Lorenzo ganó un título por 1 millón 140 mil metros cúbicos al año apenas el 19 de noviembre de 2021 (el cual se suma a otros 360 mil metros cúbicos y 168 mil previamente concesionados, ambos en 2004).
Casualmente, a partir de su adjudicación, a finales del 2021, comenzaron los conflictos por el agua en la zona ya que el ejido San Lorenzo, donde su ubica su hacienda, dispone de sólo 120 mil.
Hasta El “Mono” Muñoz le aprobó una licencia de uso pecuario Conagua el 10 de marzo de 2021, por 360 mil metros cúbicos al año de aguas subterráneas en Torreón.
Y aquí viene lo interesante. A pesar de que Coahuila tiene dentro de su territorio sólo 223 licencias autorizadas por Conagua para uso industrial, a comparación de las 794 existentes en Nuevo León por el mismo concepto, en el vecino estado hay hasta cierto punto más equilibrio, por irónico que resulte plantearlo así en estos momentos.
Tan solo Comisión Federal de Electricidad, a través de su Central Termoeléctrica José López Portillo y Carbón II, ubicadas en Nava, posee derechos por 74 millones 876 mil 141 metros cúbicos de aguas subterráneas al año para uso industrial, una cifra similar a la referida industria neoleonesa.
Otro ejemplo: Ternium, el mayor consumidor de la industria en Nuevo León, dispone de 11 millones 511 mil 562 metros cúbicos distribuidos en 30 títulos. En cambio su homólogo coahuilense, Altos Hornos de México, acapara casi la misma cantidad (10 millones 257 mil 225) en una sola concesión.
Para dimensionar: Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, S.A. de C.V., dispone de cinco títulos por 6 millones 905 mil 600 metros cúbicos en Nuevo León.
Aunque la Compañía Cervecera de Coahuila, S. de R. L. de C. V., a su vez, con un solo permiso saca 20 millones de metros cúbicos en el municipio de Zaragoza, a favor de Constellation Brands. Tres veces más.
Lala, por el contrario, ni siquiera tiene parangón en tierras regias. En este caso la familia Tricio, sus dueños, ostentan licencias para diferentes usos en La Laguna de la entidad por una suma de 23 millones 494 mil metros cúbicos anuales de libre alumbramiento.
Su actividad, en conjunto con los distritos de riego en la región, representa un déficit estimado en 149 millones 45 mil 850 metros cúbicos anuales para el Acuífero Principal-Región Lagunera, siendo este el más afectado de los 28 que comprende Coahuila.
Cortita y al pie
Ahora bien, 19 de los 28 acuíferos de la entidad están en números rojos, sin disponibilidad para más concesiones extractivas, y solo se salvan los nueve más alejados de núcleos poblacionales e industria.
Y aunque la última medición de Conagua data del inicio de la pandemia, 20 de febrero de 2020, es previsible que la sequía y el consumo excepcional de los últimos tres años a causa del confinamiento sanitario y la ola de calor, hayan mermado las reservas de aguas subterráneas.
La última y nos vamos
Somos un semidesierto, por supuesto. El ecosistema no es nuevo. Pero tenemos al elefante en la habitación.
Si en 1992 se inmortalizó la frase “Es la economía, estúpido”, a propósito del principal problema en Estados Unidos, descrito en un debate por Bill Clinton contra George Bush, en Coahuila hoy no hay duda: “Es el agua, estúpido”.
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