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¿Es o no es ‘Nacho Coronel’?

  Por Agencias

Publicado el sábado, 7 de agosto del 2010 a las 14:00


Fue asesinado al ser atacado a dos fuegos cuando estaba al interior de la residencia de Paseo de los Parques

México, DF.- Proceso Fue asesinado al ser atacado a dos fuegos cuando estaba al interior de la residencia de Paseo de los Parques No. 1464, en el exclusivo fraccionamiento Colinas de San Javier, en Zapopan, Jalisco, según reveló la autopsia.

La trayectoria de las balas indica que unas entraron de arriba hacia abajo por el lado derecho, y otras por el costado izquierdo, según información obtenida por Reporte Índigo.

El presunto capo, pese a que supuestamente estaba armado, se encontraba solo, algo inusual, y bajo control del Ejército.

Los vecinos aseguran que sólo se escucharon seis detonaciones. Y si en el cuerpo que se dice que es del capo hay seis tiros, ¿qué pasó con los demás proyectiles?

De los seis tiros, dos le arrebataron la vida; uno que entró por el cuello y llegó al pulmón, como si quien le disparó hubiera estado arriba de él, y el otro por un costado, perforándole el intestino.

Una de ellas es que quienes vieron el cadáver lo identifican claramente como el hombre de la fotografía multidifundida por el Gobierno de México: hombre blanco, de cerca de 1.70 metros de estatura, barba cerrada perfectamente recortada y pelo negro.

Sin embargo, su ficha criminal publicada por el Departamento de Estado de Estados Unidos señala que Coronel Villarreal se habría hecho una cirugía plástica facial para cambiar su apariencia.

Las preguntas surgen. ¿Es o no es Nacho Coronel? Y si es, ¿por qué cayó solitario y de manera tan inverosímil? ¿Por qué lo mataron cuando lo pudieron haber capturado?

EL OPERATIVO

El personal de la Procuraduría General de la República (PGR) y del Servicio Médico Forense de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco llegó al mismo tiempo a la residencia ubicada en Paseo de Los Parques 1464 del fraccionamiento Colinas de San Javier. Eran las 5:30 horas del pasado 30 de julio.

Ahí encontraron el cadáver solitario de un hombre que el Gobierno dice que es el capo Ignacio Coronel Villarreal.

Ya habían pasado más de 17 horas de que el supuesto capo había sido abatido por elementos del Ejército Mexicano en un presunto enfrentamiento.

La “fijación” del lugar de los hechos es imprescindible para mantener intacto el lugar donde ocurrió el evento a investigar y así determinar cómo sucedió. Esto debe hacerse de manera inmediata para que no haya alteraciones en la escena del crimen.

DISCORDANCIAS EN LA ESCENA

Hasta las 5:30 horas del 30 de julio, el lugar donde supuestamente murió el capo no había sido fijado. Ni quienes hicieron la primera recolección de indicios, ni quienes levantaron el cadáver saben a ciencia cierta si la escena del homicidio fue alterada o no.

El cuerpo que la autoridad federal atribuye a “Nacho” Coronel estaba tendido boca arriba, como si hubiera estado cargando un arma larga. Pero no había arma alguna cuando llegaron los equipos de la PGR y el Semefo.

El cadáver se encontraba en un descanso de las escaleras, como si el hoy occiso se dirigiera a la planta baja de la amplia residencia.

Fuentes vinculadas a la PGR señalan que, a diferencia de otros casos, hubo una orden superior muy precisa de ser cuidadosos en todo el proceso y evitar fugas de información. Aseguran que sí se tomaron fotos del cadáver como parte del expediente, pero están bajo estricto resguardo.

El cadáver que el Gobierno federal identifica como Ignacio Coronel Villarreal tenía seis balazos aparentemente producidos por un arma larga de calibre .22 ó .23.

Por la entrada de los tiros se deduce que el supuesto capo quedó entre dos fuegos. Por el flanco derecho e izquierdo. De arriba hacia abajo y por el costado.

DESVENTAJA INCREÍBLE

Parece un poco absurdo que el capo que había librado la justicia y la muerte por más de 20 años, y que controlaba una red criminal con presencia en las principales ciudades de Estados Unidos, se pusiera en esa desventaja.

También llama la atención que, estando rodeado, los militares hayan preferido matarlo, en lugar de detenerlo. Parece haber visos de una ejecución, aunque la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) aseguró que “Nacho” Coronel había muerto en un enfrentamiento.

Judicialmente, Ignacio Coronel Villarreal valía más vivo que muerto. Era muy valiosa la información que hubiera podido proporcionar luego de pertenecer más de 20 años al crimen organizado y de haber trabajado con los capos más importantes y peligrosos de México y Colombia.

Era valioso, pero también peligroso. Existen diversas fuentes que aseguran que el cártel de Sinaloa ha sido protegido por autoridades del Gobierno federal a lo largo de la última década. Desde el primer mes de gobierno de Vicente Fox hasta la fecha.

Así se ha evidenciado en procesos judiciales como el abierto a los hijos de Jesús Zambada García, “El Rey”.

Ellos son Jesús Zambada Reyes y Ricardo Flores Quintana, quienes se acogieron al programa de testigos protegidos y revelaron la protección que recibían del Ejército Mexicano y, sobre todo, de los más altos mandos de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP). Jesús Zambada Reyes ya está muerto.

Dos de los tiros que impactaron al presunto “Nacho” Coronel fueron mortales. El que le entró por el cuello, por el lado derecho, le rompió el omóplato y bajó hasta perforar los pulmones. Se afirma que esa bala se fragmentó, por lo que provocó un daño letal. El otro le entró por el costado izquierdo, a la altura del intestino.

De acuerdo a la información recabada, las autoridades federales pidieron al Semefo que hiciera el levantamiento del cadáver y que se practicara al cuerpo el tiempo de evolución cadavérica, práctica de necropsia, pruebas de alcohol y droga.

Extrañamente no se pidió el estudio de la trayectoria de los disparos, que es fundamental para determinar la forma en que fue ultimado.

Según las crónicas publicadas por algunos medios de comunicación y la información recabada por Reporte Indigo, las características físicas del cuerpo del presunto Ignacio Coronel Villarreal coincidían con las del hombre “de la foto” mostrada por la Sedena el 29 de julio por la tarde, cuando se anunció la muerte del hombre identificado como el narcotraficante, uno de los más buscados.

Pero la fotografía que mostró la Sedena es de cuando Ignacio Coronel Villarreal tenía entre 30 y 35 años. Ahora tendría 56.

La revista “Proceso” publicó otra foto más reciente, donde el narcotraficante de ve mayor, más delgado y con bigote. Difícilmente podría decirse que se parece al hombre de la barba.

LA CIRUGÍA DE ‘NACHO’ CORONEL

Además de sus datos generales, como fecha de nacimiento (1 de febrero de 1954), estatura estimada de 1.70 metros y peso de poco más de 65 kilos, la agencia ofrece otras referencias para su ubicación.

La más relevante es que se advierte que Coronel Villarreal pudo haberse hecho cirugía plástica en el rostro con el evidente propósito de cambiar sus rasgos.

De acuerdo con investigaciones realizadas por Reporte Índigo, es uso y costumbre de los capos recurrir a cirugías faciales cuando sus rostros han sido muy publicitados.

Cuando lo hacen es para pasar desapercibidos y que no se les identifique ni en los aeropuertos ni en las aduanas, en los cuales se desplazan con más frecuencia de lo que uno pudiera pensar.

Algunos tienen la costumbre de cambiar frecuentemente su apariencia. Usan barba o bigote, incluso postizos. Se tiñen el cabello o cambian radicalmente su aspecto para pasar por refinados hombres de negocios o hasta hippies.

Por eso llama la atención que el hombre asesinado en el operativo del pasado 29 de julio tenga las mismas características físicas del que aparece en las fotos tan conocidas. ¿Y la operación del rostro?

El Gobierno de Estados Unidos también ha señalado que Vicente Carrillo Fuentes se sometió a una cirugía plástica. En su ficha incluso advierte de posibles cicatrices alrededor de la cara.

Pero el dato que fortalece la duda sobre la identidad del cadáver es que el solitario cuerpo de quien se dice fue uno de los capos más poderosos de México y el continente americano pasó más de 72 horas en el Semefo de Guadalajara sin que nadie lo reclamara.

MATAN AL SOBRINO DE ‘NACHO’

Al día siguiente de la presunta ejecución del capo, su sobrino y supuesto sucesor, Mario Carrasco Coronel, fue asesinado en un operativo que se llevó a cabo en la colonia Rinconada de los Novelistas.

El viernes 30 de julio, la Sedena informó en un comunicado de prensa que el sobrino de “Nacho” Coronel, “buscando evitar ser detenido, igualmente agredió al personal militar con armas de fuego, hiriendo a un elemento militar, por lo que al repeler la agresión falleció el mencionado narcotraficante”.

Pero de acuerdo a la información obtenida, la casa donde fue levantado el cuerpo se encontraba dentro de un condominio horizontal con acceso restringido.

Aparentemente, al interior de la residencia no hay rastros de un enfrentamiento armado. El cadáver de Carrasco Coronel se encontraba en una recámara con un solo tiro en el pecho. Por la descripción, parece más una ejecución que un “enfrentamiento”.

EL OPERATIVO DEL AÑO

La supuesta caída de uno de los líderes más importantes del cártel de Sinaloa es casi inverosímil.

Increíblemente sólo estaba acompañado por una persona, identificada como Hiram Francisco Quiñones Gastélum, para “manejarse con bajo perfil”, dijo la Sedena en su conferencia de prensa el 29 de julio pasado, cuando se dio a conocer la “muerte” de Coronel Villarreal.

Las autoridades han querido identificar a Quiñones Gastélum como lugarteniente del capo. Pero se afirma que es sólo un cocinero que, por extraño que parezca, salió ileso después del supuesto enfrentamiento entre más de 40 militares y “Nacho” Coronel.

¿SIN SALIDA?

La historia recabada por Reporte Indigo es diferente a la que se ha manejado en los otros medios.

Ignacio Coronel Villarreal estaba librando una guerra cruenta contra Héctor Beltrán Leyva, la cual se recrudeció luego de que su hijo, Alejandro Coronel, de apenas 16 años y de quien se dice que era totalmente ajeno al narcotráfico, fue levantado la madrugada del pasado 7 de abril en un club de golf de Las Varas, Nayarit, para supuestamente entregarlo a grupos enemigos.

Al otro día se desató la violencia en Nayarit y Guadalajara, donde comenzaron a aparecer decenas de cuerpos torturados y cercenados en las principales calles, todos con narcomensajes.

Debido a esas circunstancias, Ignacio Coronel Villarreal tenía que estar alerta, por eso suena increíble que haya sido tan poco previsor. ¿Cómo pudo no darse cuenta del operativo?

Los capos, por muy bajo perfil que quieran mantener, tienen un séquito a su servicio. Vigilantes apostados en lugares estratégicos que habitualmente informan de movimientos extraños.

El estruendo del transformador o el ruido de los helicópteros debieron llamar su atención. Pero, por el resultado del operativo, aparentemente no fue así. De acuerdo a una revisión de los hechos y del lugar donde ocurrieron, “Nacho” Coronel tenía por lo menos tres salidas para evitar su aprehensión.

Si realmente cayó Ignacio Coronel Villarreal, también conocido como “Cachas de Diamante” por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), sería uno de los golpes al narcotráfico más importantes de la década. Y resultaría evidente que la única razón por la que lo ejecutaron fue por una traición interna.

Dentro de las huestes de “Nacho” Coronel se hablaba de que al hijo del capo lo habían atrapado por la traición de una mujer de la organización.

La lógica indica que si el peligroso capo no se percató de las maniobras que se estaban haciendo alrededor de su casa, es porque posiblemente tenía un encuentro programado con alguien. Pareciera que alguien lo había citado para morir.

Pero si no hay pruebas contundentes de que el cadáver y el capo son la misma persona, los gobiernos de Estados Unidos y México deberían festejar menos e indagar más.

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