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Es “Tío Gamboín” un referente para los locutores infantiles

  Por Notimex

Publicado el miércoles, 1 de diciembre del 2010 a las 07:04


Ramiro Gamboa hubiera cumplido 93 años y es recordado por su frase "Donde nos veamos, así nos saludamos".

México.- El locutor y actor mexicano Ramiro Gamboa, conocido como “Tío Gamboín”, quien fue una importante figura infantil en la década de los 80 y su imagen es referente de los locutores contemporáneos enfocados a los niños, hubiera cumplido este miércoles 93 años.

En “blogs” personales, páginas de Internet especializadas en niños y en Facebook se le ha rendido homenaje a Gamboa, quien durante muchos años figuró en la barra de programación de Canal 5 al lado de personajes como “El Gato GC” y “Corcolito”, así como de sus juguetes “Pancholín” y “Salchichita”.

Sus conocidas frases “No me fallen sobrinos, no me fallen” y “Donde nos veamos, así nos saludamos”, destacaron durante varias décadas cuando era la imagen oficial de ese canal, convirtiéndose en uno de los iconos más representativos de los pequeños.

Gamboa, quien presentó a un sinnúmero de personajes, entre los que se encuentran “Tacho”, “Salchichita”, “Platillotes”, “El gran jefe Pluma Roja” y “Pacholín”, nació en la ciudad de Mérida, Yucatán, el 1 de diciembre de 1917.

Fue un niño muy inquieto al que le gustaba visitar radiodifusoras locales y jugar con los micrófonos, pero la escuela parecía no estar en sus planes, ya que fue un mal estudiante.

En 1937 su padre compró una estación de radio, rentó una casa en Mérida, adquirió un equipo en 10 mil pesos y nombró a Ramiro gerente de la empresa ante un destino incierto, ya que eran los inicios de la radio en la entidad, y no era un negocio del todo rentable.

Un día, el locutor base de la estación no llegó y Gamboa se vio en la necesidad de tomar su lugar, para su sorpresa, su voz fue bien recibida, al grado de que pedían que se repitiera más seguido en algunos programas.

Luego de esa primera experiencia, formó parte de los locutores base de la XEME de Mérida, por dos años. Durante esa época llegó al lugar Amalita Gómez Zepeda, con la misión de entablar negociaciones para integrar la estación a Radio Programas de México.

De esta forma, Ramiro Gamboa conoció a Amalita, quien le dijo que si algún día decidía viajar a la Ciudad de México en busca de trabajo recurriera a ella, y así lo hizo años más tarde.

En 1938 la visitó para comentarle su ilusión de trabajar en la XEW, por lo que ella lo presentó con Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien lo llevó con Othón M. Velez. A los tres meses lo mandaron a la XEQ, donde duró casi 20 años y 24 en la XEW.

Entre los programas radiofónicos en los que participó estuvo el titulado “Quiero trabajar”, que fue una especie de bolsa de empleo, el cual permaneció nueve años al aire.

A lo largo de su carrera como locutor formó inolvidables parejas con otras personalidades como Arturo Ernesto Manríque Elizondo, “El Panzón Panseco”, a quien conoció cuando trabajaba en la XEQ en el programa “El yate y la tortuga”, unión que duro 13 años.

También participó en los filmes “La liga de las canciones” (1941), “Campeón sin corona” (1946), “Hay muertos que no hacen ruido” (1946), “Su última aventura” (1946), “El niño perdido” (1947), “A volar joven” (1947) y “Angelitos negros” (1948).

Así como en “El mago” (1949), “El barba azul” (1955), “Chistelandia” (1958), “Viaje a la Luna” (1958), “El súperflaco” (1959), “El conquistador de la Luna” (1960) y “La isla de los hombres solos” (1974), además de la telenovela “Desafío” (1990).

En los 70, el “Tío Gamboín” condujo “Una tarde de tele” donde aparecía anunciando los dibujos animados, entre los cortes enviaba saludos y felicitaba a quienes cumplían años, además de dar consejos auxiliado por cápsulas de “El Monito Reportero”.

También mostraba su colección de juguetes de cuerda e invitaba a los niños a formar parte de su lista de sobrinos escribiendo a la dirección o llamando al número telefónico del programa. Siempre se le vio de saco rojo, con personajes de caricaturas en sus solapas.

Asimismo, utilizaba camisa blanca y corbata de colores, siempre estaba sonriente, detrás de una mesa y una tablita al frente donde tenía escrito el número telefónico del programa.

El “Tío Gamboín” llegó a ser un personaje tan importante para la comunicación nacional que nadie ha podido llenar el hueco que dejó el 30 de diciembre de 1992. Con su muerte se cerraron varias etapas en la historia de la televisión nacional.

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