Coahuila
Hace 1 año
En los anales policiacos de Saltillo quedaron grabados los hechos en donde cuatro peligrosos matones y narcotraficantes escaparon del Centro de Rehabilitación Social.
Ocurrió la mañana del 26 de mayo de 1977, fue un día trágico para Daniel Camacho Acevedo, director del penal, y dos de sus más cercanos colaboradores, a uno lo amenazaron de muerte y otro lo soltaron en un determinado punto de la escapatoria.
Lograron burlar la vigilancia del Cereso, se apoderaron de armas de grueso calibre del arsenal con que contaba el centro penitenciario y, a bordo de una combi del propio reclusorio, emprendieron la huida. Tomaron como ruta la carretera a Zacatecas, pues su propósito era esconderse en dicho lugar. Sólo llevaban como rehén al licenciado Camacho Acevedo.
Los criminales se atrincheraron en una vieja caseta de cobro a la altura del lugar conocido como Puerto Piñones, a un costado de la carretera a Zacatecas. Se inicio la persecución y el intercambio de balazos
En el mismo escenario fue ejecutado el director del penal. En medio del tiroteo, el capitán del Ejercito Mexicano, Raúl Lemuel Burciaga Rodríguez, director de la Policía Estatal, se acercó a la antigua caseta de cobro para disparar a quemarropa a los delincuentes, lamentablemente, uno de ellos le dio un balazo en el cuerpo, que le produjo un fatal herido; once días después causó la muerte del aguerrido militar, originario de Zaragoza, Coahuila.
La crónica de los hechos, que escribí en su tiempo, indica que repentinamente llegaron a la dirección del penal los delincuentes, quienes se habían apoderado de armas destinadas a los custodios y obligaron al licenciado Camacho a “acompañarlos” para garantizar su escapatoria.
Antes habían sometido a Pablo López Segovia, secretario particular de Camacho Acevedo, el director del centro penitenciario local.
Sólo iban por el director, pero en el camino se encontraron al profesor del penal, Vicente Mesa Calzoncit, y también se lo llevaron, pero lo soltaron posteriormente.
Los delincuentes ejecutados en el lugar fueron identificados como Roosevelt Alvarado Gómez, Javier Tipacomus Ríos y Jacobo Santiago Montero. El cuarto de los fugitivos, Juan Licona Vázquez, había sido dejado por los secuestradores antes de llegar a la caseta de cobro y capturado posteriormente por la policía.
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