Arte
Por
Abraham Cepeda
Publicado el sábado, 29 de enero del 2022 a las 04:30
Ciudad de México.- En un mundo de pesadilla, donde quien desobedece las reglas lo paga con su vida, la valiente Lavinia se alza contra el miedo y la falta de libertad.
Sucede en Gabaón, un distrito con túneles infinitos, entre la oscuridad y la tierra, que es el escenario de Polvo (Santillana), una novela distópica juvenil escrita por Antonio Malpica (México, 1967), un partidario confeso de la literatura especulativa y autor de novelas de ciencia ficción, y quien plantea en esta entrega un escenario desesperanzador en un lugar distinto y una época lejana, pero con protagonistas perfectamente humanos.
Los gabaonitas no conocen otra realidad: tributan a diario para conservar la vida y garantizar energía suficiente para mantener el funcionamiento del planeta, y, de no hacerlo, reciben la visita letal del “roquod”. A la mayoría no se le ocurre retar a sus amos, parecería contentarse con tributar, tener una familia y sentarse en un café a escuchar a los relatores.
La palabra escrita es inexistente. En esa sociedad precaria no existe más que la transmisión oral, la memoria colectiva, y aun esa se va desdibujando; todo lo que existía en el planeta Tierra se vuelve leyenda.
Si el ser humano se las ingenió para el registro de la memoria desde las pinturas rupestres, en Gabaón no hay posibilidad alguna para ello, más que en el polvo y la tierra, pero de un modo efímero.
La vida de pandilla que hizo Lavinia, que la empujaba a saber si había algo más detrás de las cámaras de vigilancia y si era posible visitar otras células en Gabaón, enciende la llama para intentar romper las ataduras.
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En el ser humano está plantada la semilla de la disidencia; lucha para revertir lo injusto”, asegura Malpica en entrevista.
Y esa semilla de la disidencia hay que buscarla de forma clara en su literatura.
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Hay más (disidencia) en mi literatura que en mi propia persona”, confiesa. “Suelo ser bastante apolítico, es una confesión triste, si tu quieres, porque de pronto veo cómo las cosas, en la realidad, no corresponden a lo que uno quisiera. A veces hasta la misma democracia nos traiciona”.
Alegoría profunda
Antonio Malpica construye un alegato a favor de la libertad en esta novela ilustrada por Francesc Grimalt.
Y Lavinia, como muchos de sus personajes, le produce admiración, pero el escritor no está seguro de si él mismo se comportaría como un héroe en el momento de la verdad, aunque sus héroes harán todo lo posible por vencer.
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Me produce malestar cuando los héroes no hacen todo lo posible por vencer, no implica tanto el triunfo como ver que no se dieron por vencidos”, ataja.
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El verdadero viaje del héroe implica conseguir aquello por lo que peleaste y luego recuperar tu vida, que no es portar un cetro y gobernar, sino disfrutar de lo más cotidiano”.
Y la ciencia ficción, le parece, como en general la literatura, es capaz de “mostrar la esencia más pura de la humanidad”.
Otras lecturas
Malpica nació en México en 1967 y se ha convertido en uno de los autores de literatura infantil y juvenil más destacados del país.
En sus libros aparece el humor socarrón de los mexicanos, con algunos elementos que suelen implicar temas como el terror o la ciencia ficción.
Dentro del primer género destaca su saga El Libro de los Héroes, así como Apocalipsis Island, un acercamiento al género de los zombis.
Pero el autor también ha destacado como un gran revisionador de los clásicos de la literatura juvenil.
Entre estos se encuentra, por ejemplo, su trabajo en Canción Sobre un Niño Perdido en la Nieve, que actualiza Cuento de Navidad, de Charles Dickens y su trabajo más reciente: Frankie, un nueva forma de leer el clásico gótico de Mary W. Shelley, Frankestein.
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