Primero, una frase de Ricardo Raphael que retrata a la perfección y en su fondo, lo que hoy sucede: “Los ‘chairos y fifís’ son ambos hijos de la pereza que, a falta de mejor neurona, prefieren arrojarse al uso excesivo de categorías sonoras, pero vacías de contenido. ‘Chairos y fifís’ son almas comodinas que han mandado su inteligencia de vacaciones para masturbarse en la hamaca de sus prejuicios más preciados”.
Ahora, un recordatorio: el sábado 27, la propia Secretaría de Salud de la 4T, colocó en la página oficial coronavirus.gob.mx la información del balance de lo que fue el 2020, del que se proyectaban 846 mil muertes en el país, por cualquier causa, incluidas las muertes violentas y las causadas por todas las enfermedades. Pero el año cerró con un millón 263 mil decesos, 417 mil más, que representa el exceso de mortalidad.
La cuestión es que la propia SSa atribuye 70% de este exceso de mortalidad al virus. En términos llanos, quiere decir que las autoridades federales estiman en 294 mil las muertes por Covid y si sumamos los 28 mil decesos por el Sars-CoV-2 en lo que va de este 2021, pues tenemos la terrible cifra de 322 mil mexicanos muertos a causa de la pandemia. Sin embargo, la misma Secretaría señala hoy que el número de mexicanos muertos por este virus es de 203 mil.
La diferencia de 119 mil mexicanos fallecidos por Covid no es menor, son dos veces, extra, a aquel escenario catastrófico que planteó la veleta de López-Gatell, al que le molesta que lo cuestionen, pero no aclara, ambas cifras de la misma SSa.
Ahora una muestra del patético espectáculo en que se convirtió el ejercicio del poder público en nuestro país.
Le preguntan al Presidente sobre esta disparidad de cifras y la respuesta lo retrata de cuerpo entero, y cito: “nuestros adversarios, que son muy inmorales y son capaces de valerse de todo, hasta del dolor humano, andan siempre zopiloteando, entonces es temporada de zopilotes. Siempre magnifican todo lo que pueda significar perjudicarnos, porque lo que está en el fondo es que estamos combatiendo la peste de la corrupción y ellos están inconformes porque son muy corruptos los conservadores, nuestros opositores, mucho, mucho muy corruptos”. Pues sí. Muy generoso en insultos y descalificaciones, pero no aclaró nada.
Ahora, otra frase del mismo Ricardo Raphael: “Si la democracia es el Gobierno mediante el diálogo, más vale ir comprándole un bello ataúd a la democracia”. Sí, hay que comprarle un ataúd a la democracia, ya que desde las más altas esferas del poder han decidido detestar sin pudor y han convertido el ejercicio del poder en un espectáculo envilecido en el que se desdeña la inteligencia y se camina dando tumbos, fincados en sus prejuicios más preciados”.
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