“Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos, no nos inquieta”. H. Hess
El odio hacia grupos minoritarios a menudo encubre una proyección de las frustraciones propias del individuo.Según Foucault, cuando algún miembro de un grupo discriminado ataca otro, está actuando como engranaje de los propios dispositivos de poder redirigiendo la violencia de manera horizontal.
Si aplicamos la explicación que da Adorno, en La Mentalidad Autoritaria, el odio expresado por el conductor de Ventaneando Pedro Sola, es una canalización de las frustraciones a través de la agresión a quien se encuentre en mayor o igual vulnerabilidad.
Romper este ciclo de violencia según Löwenthal es posible desde una conciencia crítica que reconozca la frustración y la ira provocada por la propia imaginación y se deconstruya el prejuicio al gestionar alianzas solidarias desde la categoría interseccionalidad.
El comentario de Pedro Sola en televisión abierta para “aventar carne envenenada” a los perritos en espacios públicos no es un chiste sino una manifestación del pensamiento patriarcal que jerarquiza la vida desde una posición de supuesta superioridad.
Exigimos que los medios de comunicación abandonen el lenguaje deshumanizante de la violencia contra los animales. Fomentar su exterminio debido a que estos actúan conforme a su naturaleza debe dejar de ser una conducta premiada por el patriarcado.
En la Ciudad de México se presentó una iniciativa conocida mediáticamente como la ley anti Pedro Sola, para reformar el código penal del fuero común
de forma explícita con aumento de penas a la apología del maltrato animal.
Como abogada constitucionalista considero que el derecho penal debe ser la última ratio, utilizándose cuando todos los demás mecanismos han fracasado.
Creo que nuestros lomitos son responsabilidad comunitaria y exigen generar una cultura de coexistencia pacífica y más allá de las medidas penales, necesitamos crearla.
Desde las fidelidades sin prejuicio.
Tu conocida dimensión eterna.
Estrena la escolta de odios
cada día sin demorar instante.
Donde somos báscula y lastre
bordada con horror brío adentro.
Hilado de maldades por el sastre
quien los hacina con el tiempo.
El sastrecillo valiente por veraz
con el poder creador de la sangre
Zurce luces y plata en tirria tenaz
y entierra los cristales en la carne.
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