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Notimex
Publicado el jueves, 26 de abril del 2012 a las 16:49
Pekín.- El ex líder de Chongqing, Bo Xilai, cuya destitución causó la mayor crisis interna del Partido Comunista de China en décadas, espiaba con fines políticos al presidente Hu Jintao y a otros altos oficiales, reveló el diario The New York Times.
El periódico, que cita “cerca de una docena de personas con vínculos con el Partido”, asegura que Bo había orquestado, junto a su número dos, Wang Lijun, una campaña para intervenir teléfonos celulares y monitorear la actividad en internet en la región de Chongqing.
Esta campaña de escuchas, destinada a permitir a Bo conocer la opinión de los líderes respecto a él y poder así acelerar en sus ambiciones políticas, fue el motivo principal que precipitaron su destitución, revela el Times en su edición de este jueves.
Pekín anunció el mes pasado la destitución de Bo y de Wang de sus cargos por incumplimiento de la disciplina del Partido, mientras la esposa del primero, Gu Kailai, fue arrestada por supuesta implicación en la muerte de un empresario británico, Neil Heywood.
La prensa oficial que ha llamado a la unidad del PCCh ante esta crisis, ha justificado la caída de Bo por sus políticas económicas neomaoístas y populistas en Chongqing, así como por corrupción, pero jamás hizo referencia a las actividades de espionaje.
Bo, apodado “el Kennedy chino”, considerado uno de los dirigentes más carimásticos en China, se perfilaba como líder del partido justo antes del cambio de dirigencia, que ocurre una vez cada 10 años (y se llevará a cabo a finales de 2012).
Según el diario, el Partido estaría tratando de evitar que el hecho se hiciera público para minimizar los daños en el seno de la formación, que gobierna china desde que tomó el poder en 1949.
El periódico apunta que este tipo de actividades de espionaje interno no se limitaría a Bo y sus fieles.
La destitución de Bo de su cargo como secretario del Partido en Chongqing, así como de sus posiciones en el Politburó y el Comité Central del PCCh, ha sido interpretado como una lucha de poder en el seno de la formación política, entre reformistas y conservadores.
Todo ello se produce en un momento de máxima sensibilidad política, porque en pocos meses se celebrará el XVIII Congreso del Partido y se elegirán a los nuevos dirigentes de China para la próxima década.
Numerosos analistas coinciden en que esta es la peor crisis política del Partido Comunista de China desde el estallido de las protestas de la Plaza de Tiananmen en 1989.
La revuelta estudiantil que fue reprimida en forma violenta por el Ejército, hizo caer al entonces secretario general del PCCh, Zhao Ziyang, que fue apartado del poder y puesto en detención residencial hasta su muerte.
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