Fernando Aguirre Rebonato ahora brilla en el cielo como una estrella.
Es y seguirá siempre siendo el magnífico hijo de nuestro hermano buitre y de rodeo “Mandin”. Como su señora madre Gloria lo dijo en la emotiva ceremonia del trascender de su hijo a nivel espiritual, Fernando fue un gran regalo de Dios para quienes tuvimos la dicha de conocerlo, ya que siempre dejó algo sembrado en nuestros corazones. Un Ser de Luz que siempre Iluminó todo a su paso, y que seguirá haciéndolo ahora desde otro plano de existencia.
En esta sublime ceremonia tuve el honor de dirigir unos versos en la capilla a la gran familia reunida por el amor hacia Fernando que aquí les comparto:
LA VIDA VA
La vida va, la vida viene, el mundo no se detiene. Unos se van, y otros quedamos atrás, sin saber, sin comprender cómo continuar el amor que nos unió en este espacio terrenal. Sin embargo, hay algo que sí sabemos. Sabemos que a quien se fue jamás lo olvidaremos, sabemos que siempre vivirá a flor de piel, esculpido en nuestros sentimientos. Sabemos que podremos llorar, pero también reír de nuevo, al revivir algunos de nuestros recuerdos.
Yo creo que si abrimos los oídos del alma y el corazón, aquí y en este momento, Fernando nos diría que no estemos tristes por su partida. Fer nos diría que “todo lo que juntos vivimos no se pierde ni se desperdicia, más bien, se inmortaliza, porque aunque mi cuerpo este ausente, mi espíritu estará con ustedes siempre presente, para guiarlos a seguir descubriendo lo que la vida contiene.
Así que no sufran más por mi partida, honren mi memoria transmitiendo mi entusiasmo y alegría, y así mi semilla vivirá en ustedes, y me podrán ir plantando a su alrededor, con quienes más los quieren y necesitan. Mientras tanto, confíen totalmente en Dios, para llegar a comprender, que donde yo estoy no es un final sino, simplemente, un volver a empezar”.
El espíritu de Fernando nunca se irá de nuestro lado, mientras su semilla de luz siga germinando y creciendo en nuestros corazones.
En una columna anterior expresé parte de lo que “El Señor de los Equinos”, David Alonso, sabe, hace y comparte no solo con los caballos, sino también con las mulas y burros, lo que ha extendido sus conocimientos y sabiduría más allá de las fronteras, en las que la mayoría de domadores de caballos permanece. David tuvo que viajar a Baja California para dar una clínica de Doma Natural, razón por la cual no pudo acompañarnos ahora, sin embargo, me concedió el gran honor de montar en el Reto a 2 de sus excelentes caballos como sus representantes, con el número 34, “Benito”, y con el 35, “Monje”. Muchas gracias a Javier Arenas por haberlos llevado. Agradezco además a David y a Carlos López, su socio y productor en las redes sociales, que hayan transmitido parte de “Coahuila 24 Horas a Caballo” en sus plataformas, que bajo el nombre de “David Alonso Doma Natural” comparten importante contenido para el bienestar ecuestre en las diversas redes sociales, en las cuales acaban de alcanzar más de un millón de seguidores.
Inmediatamente después de terminar con los caballos de David, continuó mi racha de grandes exponentes equinos, pues tuve la oportunidad de montar a la preciosa, valiente y entusiasta “Gitana”, de mi gran amigo y hermano Ricardo Padilla, y debo aquí resaltar que su yegua fue la que mas vueltas le dio al ruedo de la plaza de Toros “Armillita”, ya que completó las 150 circunvalaciones. Después seguimos con “La Sarapera”, de Guadalupe Elizondo. Mi también gran amigo y hermano de hace muchos años, Alejandro García, me apoyó con sus caballos “Rojo” y “Ladana”. Yo sabía que lógicamente la etapa más difícil del reto sería la comprendida entre la medianoche y el amanecer, así que para ello pedí la ayuda de la Policía Montada de Saltillo, que fueron quienes realmente lograron que los récords se lograran ya que cubrieron las horas más complicadas de todo el evento. Agradezco la oportuna intervención del tesorero municipal, mi amigo Juan Carlos Villarreal, que estuvo atento a que cuando fuera necesario los caballos del Municipio estuvieran listos. Y como a las 2 de la madrugada, cuando estaba ya montando el último caballo de Alejandro García, y ya no había más para proseguir con el objetivo, literalmente me salvó la caballería, ya que el mismo comisario de Seguridad y Protección Ciudadana de Saltillo, Federico Fernández, llegó montando a pelo uno de los caballos que vinieron en mi auxilio, en este caso el llamado “Zapalinamé”. Agradezco a Federico su personal atención, y que dejara organizado el flujo de caballos necesario para continuar con el reto, gracias mi hermano. La amable y eficiente oficial de policía Cinthya Llera quedó a cargo de la movilización, y me ofreció a “Matlachin” como segundo equino proporcionado por el Agrupamiento Montado de Saltillo. “Dino” fue el siguiente en la lista y como había que esperar hasta la mañana para que llegaran los caballos de los hermanos charros que me apoyarían, le bajé a la velocidad, y aunque nunca dejé de avanzar dando vueltas, aproveché la calma, y sobre “Dino” y la montura de zalea de borrego, hice ejercicios como de yoga ecuestre estirando las piernas y flexionando mi cadera y espalda.
La próxima columna terminaré de agradecer a los triunfadores de este récord colectivo ecuestre, y en estos días me comunicaré personalmente con ellos para organizar la rifa de las 2 monturas y demás artículos de cuero que ha quedado pendiente; mientras tanto, ¡muchísimas gracias de nuevo y enhorabuena para todos!
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