La ignorancia de su propia historia de luchas y logros ha sido una de las principales formas de mantener a las mujeres subordinadas”. G. Lerner
La iglesia católica, apostólica, anglicana, con más de 20 millones de fieles por primera vez, será encabezada por una mujer. La Obispa Sarah Mullally este viernes pasado fue nombrada Arzobispa de Canterbury, lideresa espiritual de la iglesia de Inglaterra y primada de la comunión anglicana en todo el mundo.
Antes, ya había sido también la primera mujer en ocupar el obispado de Londres.
La Iglesia anglicana fundada con el Acta de Supremacía de 1534 cuando el rey de Inglaterra se proclamó jefe de la iglesia, separándola de la autoridad del Papa. En la actualidad reconoce como cabeza al rey, y deja el liderazgo espiritual a la titular del arzobispado de Canterbury. La separación fue parte de la disputa de algunas monarquías con el poder del papado. Hoy a pesar de los esfuerzos ecuménicos sobre todo durante los últimos dos papados que precedieron al actual, prevalece por la negativa de Roma al sacerdocio femenino.
Para la tradición judía donde existieron mujeres jueces y profetisas, el ejercicio sagrado para el sacrificio “korban” el sacerdocio estaba reservado a varones en sucesión.
En la iglesia católica romana, en cambio, el ejercicio exclusivo de la función sacerdotal por varones, se debe a un doble papel, porque si bien es cierto que una mujer puede hablar por nosotros no puede hablar por Dios.
La iglesia católica anglicana, en cambio reconoce que Dios se encarnó en humano y no en varón.
El ejercicio sacerdotal por parte de las mujeres puede llevar a una óptica de género desde la divinidad y como dice C.S. Lewis estaríamos en presencia de otra religión.
Más allá de las diferencias teológicas, el hecho es un reconocimiento a la lucha de de las mujeres por ganar espacios por encima de las excluyentes discusiones que se dan en el patriarcado, para designar nuestros roles y para limitar nuestro destino.
La lucha abre caminos, nunca transitados
Respira luz de estrellas que nacen.
Sin tomar en cuenta la distancia, descubre un astro o lo imagina.
Mantiene el arrebato en la idea.
La lucha con el filo de los sueños.
Donde nada es real, más que el freno.
Donde todo es libre, y nos empuja en un lento llegar
hasta la ventana abierta de todo el Universo.
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