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Coahuila

Elimina IA puestos rutinarios y exige una adaptación urgente para sobrevivir laboralmente

Por JC Mena Suárez

Hace 2 meses

La Inteligencia Artificial acelera la obsolescencia de empleos manuales en fábricas, como en el corte de metal reemplazado por robots en Coahuila, pero genera demanda de habilidades únicas; sin capacitación masiva, miles de trabajadores quedarán excluidos, urgiendo a políticas educativas que preparen para un futuro híbrido hombre-maquina.

En una conversación reciente con un supervisor de una fábrica en Saltillo, emergió una cruda realidad: empresas contratan jóvenes de 20 años, invierten en su capacitación, uniformes y equipo de seguridad, sólo para verlos renunciar días después, llevándose parte de esa inversión. Frustradas, optan por perfiles mayores de 30 años, más estables. Pero el verdadero disruptor es la IA y la robótica: una maquina importada de Italia ahora corta y coloca piezas metálicas, eliminando dos o tres puestos que antes requerían seis empleados.

“¿Cuáles serán los empleos del futuro?”, se pregunta el supervisor, temiendo que sólo queden oficios como cocineros, mecánicos o fontaneros, donde la precisión humana aún prevalece.

La IA no es un apocalipsis laboral, sino un catalizador de transformación; sin embargo, en regiones manufactureras como Coahuila, donde el sector genera 30% del PIB estatal, según el Inegi, ignorar esta ola significa condenar a miles a la obsolescencia. La adaptación mediante educación es esencial o enfrentaremos una brecha social insostenible.

 

Pérdidas laborales por automatización

La anécdota de Saltillo no es aislada. Según el World Economic Forum en su reporte ‘The Future of Jobs 2025’, la IA y la automatización eliminarán 85 millones de puestos globales para 2025, pero crearán otros 97 millones. En México, el sector manufacturero pierde terreno: en Coahuila, ajustes en plantas automotrices como GM Ramos Arizpe redujeron mil 900 trabajadores en enero de 2026 por una menor demanda de vehículos eléctricos, acelerada por los robots de ensamblaje.

No todo es pérdida: la IA demanda roles en programación, ética digital y mantenimiento de robots. En fábricas locales, el conocimiento de IA ya filtra candidatos: un currículum sin mención a herramientas como el machine learning va directo a la basura.

 

La paradoja de la capacitación

Las empresas invierten en jóvenes, pero la alta rotación (hasta 30% en manufactura mexicana, según Inegi) erosiona retornos. Con IA, la ecuación cambia: máquinas como la italiana reducen los costos laborales en 20-30%, pero exigen operadores capacitados.

El avance de la Inteligencia Artificial (IA) en el mundo laboral representa una doble espada: por un lado acelera la eficiencia productiva; por el otro, desplaza la mano de obra en tareas repetitivas.

En Saltillo -manufacturera mexicana con una aportación al PIB estatal de 30%, según el Inegi- ejemplos locales ilustran esta dinámica. Considero que, aunque la IA eliminará empleos rutinarios, su impacto neto será positivo si se invierte en reconversión laboral; de lo contrario, profundizará desigualdades en regiones dependientes de la fábrica tradicional.

Tomemos el caso mencionado: fábricas contratan jóvenes de 20 años, gastan en capacitación (hasta 50 mil pesos por persona, incluyendo uniformes y equipo de seguridad, según estimaciones del IMSS 2025), pero enfrentan renuncias rápidas, con pérdidas de inversión. Esto lleva a preferir perfiles de 30 años o más, estables pero menos adaptables a las nuevas tecnologías. Aquí entra la IA: una máquina italiana reemplaza seis empleados en corte y colocación de metal, reduciendo costos operativos 25-35% (datos de Kinsey Global Institute 2025).

En Coahuila, donde el clúster automotor emplea a 150 mil personas directamente, ajustes como los de GM Ramos Arizpe (mil 900 empleos en enero de 2026 por baja demanda de EV) muestran que la robótica no sólo optimiza, sino que define roles.

Contraargumentos existen: la IA no destruye empleo neto, sino que lo transforma. El reporte de OCDE Employment Outlook 2025, indica que, en México, la automatización desplazará 14% de puestos de manufactura para 2030, pero creará 12% en servicios digitales y mantenimiento.

En Saltillo, empresas como Magna o Bosch ya integran IA en líneas de producción, generando demanda de técnicos en robótica (salarios 20% superiores al promedio manufacturero de 15 mil pesos, según Inegi). Sin embargo, la brecha educativa es evidente: en entrevistas, reclutadores descartan candidatos sin conocimiento de IA como algoritmos básicos o machine learning agravando el desempleo juvenil (18% en Coahuila 2025 vs 12% nacional).

Las implicaciones futuras son claras: sin intervención, regiones como Coahuila verán migración laboral y caída en el PIB manufacturero (proyectado a 5% si persisten los despidos, según Banxico 2025)

Mientras que en Alemania programas de reconversión (industria 4.0) redujeron el impacto de la IA a 2% neto de pérdida laboral, México carece de escala similar.

En el sur de Saltillo, donde parques industriales como Derramadero dependen de mano de obra calificada, la IA podría eliminar 10 mil puestos rutinarios para 2028, pero crearía 8 mil en ciberseguridad industrial o en diseño de algoritmos, de acuerdo con el mismo estudio de Banxico.

Los gobiernos estatales y federal juegan un rol clave al impulsar alianzas público-privadas para capacitación gratuita en IA (ej. cursos del ICET Coahuila con GM). Empresas como la fábrica mencionada podrían implementar incentivos de retención (bonos por permanencia) y programas de upskilling.

A nivel nacional, políticas como el Plan México 2026 podrían incluir fondos para reconversión, evitando que oficios “irremplazables” como fontaneros o cocineros, donde la IA asiste pero no sustituye, sean el único refugio. En febrero de 2026, con despidos frescos en mente, urge actuar: la IA no es enemiga, sino herramienta; el verdadero riesgo es la inacción educativa.

La IA transforma el panorama laboral, pero no lo destruye si se actúa con visión. En Coahuila, donde la manufactura es motor económico, invertir en habilidades digitales reconvertirá despidos en oportunidades.

Si los gobiernos, empresas y sindicatos priorizan la educación en IA, el futuro será mejor para generaciones enteras; de lo contrario, la brecha se ampliará. La alianza debe ser inmediata, capacitemos hoy para los nuevos empleos, o pagaremos el costo social mañana.

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