Por mucho que permanezcamos anclados en el pensamiento lógico-matemático; por mucho que pondremos el método científico para explicar los fenómenos que ocurren, lo que sucedió este lunes nos pone a prueba a todos.
El jueves 19 de septiembre de 1985, a las 7:17 horas, un sismo de 8.1 grados en la escala Richter sacudió a la Ciudad de México. Literalmente la devastó.
32 años después, el martes 19 de septiembre de 2017, a las 13:14 horas, un sismo de magnitud 7.1 volvió a cimbrar, a devastar, a la Ciudad de México.
Y este lunes, 5 años después, a las 13:05 horas, otra vez volvió a temblar. Un sismo de 7.7 grados sacudió a la Ciudad de México, pero esta vez solo se registraron daños menores, pese a las más de 200 réplicas que le siguieron, la más intensa de 5.3 grados.
El tema es que, dicen algunos matemáticos, que la probabilidad de que 3 sismos de más de 7 grados se den en la misma fecha en el mismo lugar es de 0.0007 por ciento. Solo para justipreciar, resulta que es más probable que usted gane tres veces la Lotería o el Melate que lo que sucedió.
Será que la madre naturaleza es muy caprichosa, o eso de las energías ancestrales, o cualquier otra explicación, de las que responden a las muy íntimas o incluso religiosas creencias personales, pero esta “coincidencia” nos pone a prueba a todos, hasta los que buscan, invariablemente, una ruta lógica o científica en los fenómenos que ocurren.
Por lo pronto, el 19S quedará grabado en la memoria colectiva y sin duda será motivo de temor entre los habitantes de esa vapuleada metrópoli, ya que si de algo pueden tener certeza es que, hasta lo más improbable, sucede.
Más sobre esta sección Más en Coahuila