Saltillo
Publicado el lunes, 10 de mayo del 2021 a las 03:50
Piedras Negras.- Venus es la canción de Santo & Johnny que inunda la habitación. Estefanita se encuentra sentada en la cama y luce como una muñequita con un vestido rosa con un saco, un peinado de ondas en su fino cabello color plata, sus uñas pintadas.
Al escuchar los acordes del teclado y guitarra, esboza una linda sonrisa y se emociona al escuchar la melodía, una de tantas que adora, pues hoy es la música una de las razones por las que disfruta la vida.
Así pues van desde big band hasta tríos, lo que más escucha mientras es cuidada por sus hijas al ser retribuida por tanto amor que les dio como mamá.
“
Como mamá fue única, ha sido una gran mamá, ahora nos toca a nosotras cuidarla”, expresan sus hijas Margarita y Guadalupe.
Estéfana Valdés Martínez, nació el 7 de septiembre de 1913 en Saltillo, aunque desde muy niña, alrededor de sus 6 años, llegó a Piedras Negras, donde ha vivido por más de 100 años.
La más longeva
Estefanita, como le dicen de cariño, está por cumplir sus 108 años y es hoy la mamá más longeva de Piedras Negras. Ejemplar como mamá y como ser humano, pues es una mujer generosa que trataba en todo momento de ayudar a los demás.
Cuando la pandemia por tifoidea llegó a Saltillo después de 1916, su familia se vio afectada, sus padres murieron y Estefanita se quedó sola, pues se escondió cuando los soldados se llevaron a todas las personas con tifo.
Por mucho tiempo estuvo escondida, luego tenía mucha agua y se acabó casi un barril; se salvó, pero quedó sola en el mundo.
Una viejita la cuidaba y la niña de apenas 5 años le ayudaba a hacer cigarros y venderlos, hasta que la señora murió y fue adoptada por la familia Martínez Gil, que vivía en Piedras Negras y quienes eran dueños una compañía en Estados Unidos.
Estudió hasta el tercer año de primaria y luego recibió educación en casa al tiempo que ayudaba a cuidar a quienes se volvieron sus hermanos de crianza.
Cuando alcanzó su juventud, dejó todo por el amor, se enamoró de Enrique Rodríguez Mota, quien era obrero y se fueron a vivir a la colonia Morelos a un lado de Calera de AHMSA.
Sus hijos, su más grande amor
Tuvo a quienes fueron su más grande amor, sus hijos: Enrique, Othón (quien falleció de niño), Guadalupe, José Carlos, Irma Alicia, Román (quien falleció recientemente por Covid-19 y que ella desconoce qué pasó) y Margarita. Además de César, un niño que si bien no fue su hijo biológico, lo quiso como tal y lo crió junto con sus hijos.
Fue una mujer muy dedicada a su esposo y sus hijos.
Doña Estefanita no tiene una receta para la longevidad, pero asegura que quizás fue la comida sana, ella sembraba, tenía un huerto con tomate, cebolla, chiles y lo más indispensable, además de que de niña le dieron aceite de bacalao.
Cuando cumplió 100 años se le podía ver muy activa, incluso había personas que no creían que tuviera esa edad, pero hace alrededor de dos años tuvo una caída y las cosas ya no fueron igual, tuvo que usar una silla de ruedas y estar en cama.
Alguna vez se ha preguntado el porqué ha vivido muchos años, a lo que dice:
“Quisiera ir a ver a qué le ayudo a Diosito allá arriba”, pero también es cierto que ama la vida, el canto de los pajaritos, la música, los perfumes y a su adorada familia de hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.
Este día de las madres su hija, quien vive en Eagle Pass, le compró un vestido para celebrar y es como celebrará.
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