Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Despega con Chuchuy / 21 de octubre de 2026 Phony: un thriller sobre maternidad; protagoniza Connie Britton Tendrá ‘La Vero’ bioserie; confirma Natasha actuación Se elige Jay-Z para medio tiempo del Super Bowl LXI; no haya mejor opción Tocará U2 en medio tiempo de NFL; amenizará partido en víspera de Acción de Gracias

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Estrella y la alegría de vivir

Por Peniley Ramírez

Hace 4 dias

Cuando le quitaron las esposas, faltaban 20 minutos para que Estrella González aterrizara. Estaba en un avión repleto de migrantes, tan tristes como ella. Lloró casi todo el vuelo hasta que vio a unos niños que viajaban solos, deportados a México sin sus familias. Les quitaron las esposas antes de aterrizar porque las autoridades mexicanas no recibirían a los migrantes esposados. Estrella se bajó del avión sin saber adónde había llegado. ¿Qué lugar es este?, preguntó. Era Tapachula, Chiapas.

Las autoridades les dijeron a los migrantes que su Presidenta, Claudia Sheinbaum, les daba la bienvenida. Les mostraron un sitio donde podrían descansar: un bodegón húmedo con literas en mal estado. Estrella no se quedó en Chiapas. En un autobús, llegó más de un día después a la Ciudad de México para reconstruir su vida en el país del que había huido muchos años antes, tras sufrir un ataque homofóbico.

Estrella creció en Acapulco y siempre supo que era homosexual (posteriormente transexual). Cuando era niña, le pedía a su madre que la llevara a un lugar donde impartían clases de baile. No podían pagar las clases, así que las dos se quedaban afuera, viendo cómo otros bailaban. Años después, unas personas la atacaron. Era claro que debía irse.

Así migró a Estados Unidos. Años más tarde, comenzó una relación con un hombre que, según Estrella y sus abogados, la drogaba y la obligaba a ayudarle a cometer fraudes. La relación era muy violenta. En 2017, poco después de que Donald Trump llegó al poder por primera vez, Estrella fue una de las primeras personas a quienes arrestaron en una corte, un lugar que hasta entonces se consideraba seguro. La arrestaron cuando fue a solicitar una orden de restricción contra su pareja.

Desde entonces estuvo encarcelada. Cumplió una condena de nueve años en una cárcel masculina de Texas. En la cárcel sufrió abuso sexual a manos de su compañero de celda. Y también allí, comenzó a convertirse en la mujer trans que siempre había sido en su interior. Recibió tratamiento hormonal; le crecieron los senos y le cambió la voz. Se enamoró de un compañero. Se acercó a la religión. Aprendió a planchar su uniforme pegándolo, empapado, a la pared de su celda, para que se secara estirado.

Aprendió a maquillarse con crayolas y a hacer tamales con Doritos y papas fritas, aplastándolos hasta convertirlos en una masa. Aprendió a llamar “casa” a su celda. Aprendió todo eso porque ha tenido una férrea voluntad de ser feliz, en medio de la campaña más deshumanizante del Gobierno de Estados Unidos, durante el primer y el segundo Gobierno de Trump, sin que México pueda, en realidad, brindar protección alguna a sus ciudadanos en ese país.

Supe de Estrella hace casi cinco años, cuando comencé a liderar la unidad investigativa de Futuro Media. Mi colega María Hinojosa lleva ya años cubriendo su historia, con cientos de llamadas desde la cárcel y varias visitas que nos ayudaron a documentar cómo los migrantes latinoamericanos, y peor aún si son personas homosexuales o trans, son maltratados en cárceles estadunidenses.

En esos años en que mi equipo ha cubierto la historia de Estrella, gracias a ella hemos documentado las duras condiciones de las cárceles en Texas, la discriminación hacia los mexicanos y otros latinos allí.

En julio, Estrella cumplió su condena. Tenía pendientes varios recursos legales que le hubieran permitido quedarse en EU, pero sus abogadas nos explicaron que el Gobierno de EU no respetó el debido proceso. En México, Estrella ha tenido que abrirse camino en un país donde nunca vivió como mujer trans.

Después de que la acogieron en el refugio Casa Frida de CDMX, donde la ayudaron a obtener documentos y comenzar su vida fuera de prisión, Estrella se fue a Tijuana, donde ahora vive. Esta semana, publicamos su historia, después de una década de cubrir su caso.

Estrella cumple con casi todas las categorías de discriminación que conozco. Es una mujer trans, migrante, exconvicta, víctima de abuso sexual. Aun así, he aprendido de ella que el amor por la vida y la convicción de ser feliz no dependen de la voluntad de un Gobierno ni de una política migratoria. Dependen de un empeño propio que la empuja cada día a ilusionarse de nuevo, a amar de nuevo, a pesar de cualquier discriminación y de cualquier política pública.

 

Notas Relacionadas

Cuestionan pagos de Liconsa San Pedro, Coahuila; anomalías en compras millonaria

Hace 1 hora

Canadá y México frente a Trump

Hace 3 horas

Traición a la patria

Hace 3 horas

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 3 horas

Canadá y México frente a Trump

Hace 3 horas

Traición a la patria

Hace 3 horas

Volkswagen y la prueba que viene para Puebla