Arte

Publicado el miércoles, 24 de enero del 2024 a las 03:24
Ciudad de México.- Ante cualquier etiqueta o intento de clasificación académica, la arquitectura de Juan Segura (1898-1989) responde con dos características esenciales: el asombro como guía y el amor por la modernidad.
Basta con pararse en la esquina de Avenida Revolución y Jalisco, al pie del emblemático Edificio Ermita, para poder comprender algo de ello, pero hay mucho detrás de su obra que es difícil dilucidar a simple vista.
Con esto en mente, el historiador Xavier Guzmán Urbiola escribió el libro Juan Segura, Un arquitecto mexicano en la construcción de la modernidad del siglo 20, editado por la Facultad de Arquitectura de la UNAM y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Redactado de manera amable para el lector, sin tecnicismos excesivos, ofrece un análisis sobre la carrera y la vida del proyectista para mostrar que hay mucho más en su obra que la definición de “representante del art délo” con la que comúnmente se le asocia.
“¿Cómo lo definiría yo? Como un buen arquitecto. Un muy buen arquitecto”, zanja en entrevista Guzmán Urbiola, quien fuera Director de Arquitectura y Subdirector General de Patrimonio del INBAL.
“Él era generoso, un enamorado de la modernidad y con una capacidad de asombro infantil”, abunda.
A manera de biografía intelectual, el volumen sigue la trayectoria de Segura, desde sus inicios en el despacho del arquitecto Paul Dubois, con quien colaboró en el diseño del edificio de El Palacio de Hierro, hasta convertirse en el osado proyectista de la Fundación Mier y Pesado.
Un recorrido por las historias y los conceptos detrás de proyectos como sus dos edificios icónicos en Tacubaya, el Ermita y el Isabel, así como por la sede de la Fundación en el Centro Histórico, en 5 de Mayo y Bolívar, y sus edificios habitacionales en la ciudad, e incluso proyectos poco conocidos como las escuelas que construyó en Sinaloa.
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Es un libro que, creo yo, no es aburridamente académico. Lo puede leer, así lo pensé, cualquier persona interesada en la ciudad, en la arquitectura, en el patrimonio, o interesada en su barrio”, explica el autor.
Segura, además, es recordado por combinar de manera pionera los usos comerciales con los habitacionales, lo cual sucedió, por ejemplo, con el Ermita, con un cine en planta baja.
Por otro lado, Guzmán Urbiola destaca al visionario que entendió que la expansión de la ciudad de México en los años 20 y 30 se estaba llevando a cabo hacia la zona de San Ángel y Mixcoac, pasando precisamente por Tacubaya, por lo que la Fundación Mier y Pesado, a propuesta del arquitecto, destinó parte de sus terrenos, como “regalo a la urbe”, para ampliar las avenidas que hoy son Revolución y Jalisco.
Esta decisión permitió a la ciudad construir un tranvía y una nueva ruta hacia el sur que culminó en la plusvalía en la zona y en el desarrollo urbanístico, instaurados por los dos edificios con su vistoso decorado art déco.
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¿No parece esto mucho más importante que si es, o no, art déco? Sí lo es, pero hay una estrategia del arquitecto y de la iniciativa privada para hacer ciudad. ¿En qué momento? En el momento en que hay una estrategia del Estado para armar una nación después de la Revolución y armar ciudad”, celebra Guzmán Urbiola.
El libro también tiene numerosos guiños a la personalidad del arquitecto, como la reproducción de los planos en los que usa un avión para ubicar el norte en un plano, o los dibujos de él mismo y su familia que incluyó en los planos de su residencia.
Asimismo, evalúa las formas en las que rescató elementos de la arquitectura clásica mexicana, como los patios coloniales, y los transportó a la modernidad, de forma que pudieran ser usados de acuerdo a las necesidades de sus nuevos usuarios.
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No se trata de copiar un estilo, se trata de entender la estructura de lo que es ese clásico fundacional mexicano, para hacerlo evolucionar, y es eso lo que hace Juan Segura”, amplía.
Ya despojado de etiquetas innecesarias y de conceptos superficiales, el arquitecto se revela como un proyectista del asombro y la modernidad que, además, es querido por quienes habitan sus edificios.
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Con Segura tenemos un caso de un arquitecto cuyos usuarios, los habitantes de sus espacios, les sucede algo que con contados arquitectos he visto”, reconoce el historiador.
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Cuando tú platicas con los habitantes del Isabel, los viejitos del asilo de Orizaba, sus escuelas de Sinaloa, los oficinistas en el edificio de 5 de Mayo, sucede algo muy curioso: los usuarios de su arquitectura no lo conocieron, pero se expresan de él con afecto y orgullo”.
Un arquitecto genuinamente querido cuya trayectoria ha quedado expuesta en un libro que no pretende poner el punto final a su estudio.
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Es muy exhaustiva la investigación con todo lo que fui reuniendo, pero no pretende ser el libro definitivo sobre Don Juan Segura. Quiere ser, más bien, una provocación para que otras personas den su punto de vista”, concluye.
Juan Segura, Un Arquitecto Mexicano en la Construcción de la Modernidad del Siglo 20 se presentará en la próxima Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
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