Sería bueno que alguien empezara a dar explicaciones de la situación real que guarda el país, sobre todo en materia de seguridad. No basta con echarle la culpa “a los que se fueron” “a los gobiernos anteriores” cuando estamos en situación de riesgo, todos, por la inseguridad que se ha incrementado de manera alarmante en este gobierno.
Estamos mal, de eso no hay duda. Desde el primer día de gobierno sólo se han escuchado mentiras, insultos no sólo a “los que se fueron” sino a quienes no piensan igual que quien gobierna.
Se mintió al inicio de la pandemia porque minimizaron el problema de salud que se avecinaba. México, aseguraron, estaba preparado con atención en hospitales y medicamentos. Además, pretendieron hacer creer que el Covid-19 era como una simple gripa.
¿Por qué mintieron? Sin duda porque lo que pretendían era establecer e imponer su forma de gobernar -que hay que decirlo, ha resultado un fiasco-.
Para el Presidente, sus empleados y seguidores, ha sido más importante la obediencia ciega y el aplauso falso y denigrante, a quien ha demostrado no saber gobernar.
Se han preocupado y han enfocado más su atención en las elecciones, incluyendo la sucesión presidencial aún lejana, que en fijar un rumbo claro para el país; un rumbo que lleve a fortalecer las instituciones no a mandarlas “al diablo” como bien dijera en campaña, quien hoy gobierna.
Pretendieron engañarnos cuando dijeron que no sería grave la pandemia. Se atrevieron a afirmar -en un acto de soberbia- que, si llegaba el virus, la fuerza moral del Presidente sería suficiente para alejarlo. Además de mentirosos, lambiscones.
Crearon proyectos absurdos como el del trenecito Maya, el aeropuerto y todos los programas que inventaron, con intención de perpetuar el nombre del Presidente.
Estamos mal, muy mal en todo. En salud, por ejemplo, basta ver a los niños con cáncer sin recibir sus medicamentes y tratamientos. Padres de familia angustiados, han tenido que salir a las calles para exigir atención para sus hijos, al negárseles el derecho a la salud. Luchan por la vida de sus hijos ante la mirada indiferente de gobierno y autoridades.
¿Qué han recibido? Un rosario de mentiras más no los tratamientos que se requieren. ¡Ah! Pero eso sí, ya salió un avión de la Fuerza Aérea rumbo a Cuba llevando ayuda humanitaria al gobierno cubano. Misma que quizás no llegue al pueblo.
Basta recordar cuando vinieron médicos cubanos a la Cdmx. Nuestro “generoso” gobierno envió una millonaria cantidad al gobierno de Cuba para cubrir apariencias. En realidad, no fue dinero para pagar a los médicos sino a una dictadura que lleva años oprimiendo a los cubanos.
El tiempo que estuvieron los médicos cubanos en nuestro país, se hospedaron en hoteles; dispusieron de buenos autobuses (no como los que existen en su isla) alimentación y más, sin duda, cortesía de los mexicanos. Los visitantes fueron asignados al área administrativa en los centros hospitalarios, no al área Covid.
A diferencia de nuestros doctores que hacían frente al grave problema, en hospitales, atendiendo pacientes contagiados con el virus; extenuados, alargando sus horarios. Luchando contra la adversidad sin recibir los apoyos requeridos en material y equipos. Comprando su equipo de protección ante el riesgo de contagiarse (como sucedió en algunos casos).
Todo el personal de salud merece nuestro reconocimiento y gratitud.
Que alguien explique por qué han crecido los grupos delincuenciales. Ante todo, por qué se ha tolerado que se apropien de parte de territorio nacional, pongan en riesgo a los habitantes de los lugares invadidos por verdaderas mafias y lo peor, que sometan a las fuerzas del orden, las que tienen prohibido actuar.
¿Qué clase de gobierno es aquel que permite que un ejército sea humillado por
delincuentes?
México necesita hombres y mujeres con liderazgo, que lo amen, que defiendan sus instituciones y las valoren para engrandecerlas. No requiere de arribistas que pretendan apoderarse del país para imponer una ideología contraria a nuestros principios; es decir, una dictadura opresora que denigra al ser humano, como la que existe en países que hoy, sus ciudadanos, anhelan vivir con democracia y libertad.
Por cierto, me gustaría que se nos dijera cuál es el verdadero propósito de la consulta popular en contra de los expresidentes. ¿Acaso no tenemos una Constitución? Si México tiene muchas deficiencias ¿Por qué gastar en una consulta que nada habrá de resolver? ¿Por qué no emplear esos recursos en ir resolviendo los rezagos? No hay duda de que tal consulta pretende ser un distractor más de los grandes problemas que aquejan al país.
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