Arte

Publicado el lunes, 31 de agosto del 2026 a las 06:01
Ciudad de México.- John Giorno se propuso emancipar la poesía de la página para que pudiera escucharse al levantar un teléfono, sonar en un vinilo, desbordarse sobre un muro o irrumpir en la vida cotidiana a través del performance.
La apuesta por expandir el poema más allá del libro adquiere forma en Life is a Killer, la primera gran exposición individual en Ciudad de México del poeta, artista y activista estadunidense fallecido en 2019 en Nueva York.
La muestra, abierta en la galería Kurimanzutto (Ciudad de México) el sábado, reúne trabajos realizados desde finales de los años 60 hasta el final de su vida y permite seguir la manera en que trasladó la palabra de un soporte a otro: serigrafías, pinturas, murales, grabaciones, performances y películas.
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Creía firmemente que la poesía no debía existir sólo en la página; que era tan esencial para comunicar, que podía y debía existir en el mundo”, destacó en un recorrido Corinna Durland, directora de la sede neoyorquina de la galería mexicana. Fue allá donde se cocinó la muestra.
Giorno decidió convertirse en poeta después de escuchar, cuando era adolescente, a Dylan Thomas recitar en Nueva York. Su búsqueda consistió después en expandir esa experiencia y conseguir que la poesía pudiera existir en cualquier espacio, apuntó, por su parte, José Kuri, fundador de la galería junto con Mónica Manzutto.
La exposición, que permanecerá en México hasta el 24 de octubre, integra proyectos del artista como Dial-A-Poem. Giorno lo puso en marcha en 1968: mediante una llamada telefónica, el público podía escuchar de manera aleatoria poemas, piezas de palabra hablada o música grabada.
Según Durland, la idea surgió durante una conversación telefónica particularmente aburrida, cuando el artista pensó que preferiría estar oyendo un poema. Una obra que adquirió después mayor visibilidad al presentarse en una exposición del Museo de Arte Moderno de Nueva York: Information.
Esta expansión de la poesía hacia otros medios coincidió con sus vínculos con figuras centrales del arte neoyorquino. Se relacionó con Robert Rauschenberg y Jasper Johns y mantuvo una relación amorosa y creativa con Andy Warhol, quien lo convirtió en protagonista de Sleep, su primera película, integrada por cinco horas y 21 minutos de Giorno durmiendo. El intercambio no fue unilateral: Durland destacó que el arte pop influyó a su vez en la manera en que comenzó a trabajar como poeta y artista visual.
En Kurimanzutto puede seguirse esa trayectoria desde algunas de sus primeras obras visuales, todavía construidas con poemas completos.
En trabajos de 1968 a 1970 resuenan las luchas políticas de Estados Unidos, entre ellas las protestas contra la guerra y el movimiento por los derechos civiles. Una de las piezas aborda el proceso contra Bobby Seale, cofundador de los Panteras Negras, quien fue amordazado y sujeto con grilletes a una silla durante su juicio.
Con el tiempo, Giorno pasó de los poemas completos a fragmentos cada vez más condensados. En 1989 realizó en Italia una serie que incluyó por primera vez una pintura con la frase “Life is a killer”, dentro del desarrollo de las Poem Paintings que continuaría hasta su muerte.
Además de la que da título a la exposición, frases como “Space forgets you” y “Everyone gets lighter” cambian de efecto según la escala, el color y el espacio en que son reproducidas en las obras. En las pinturas murales, las palabras pasan a formar parte de la propia arquitectura de la galería y adquieren otra escala.
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