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Publicado el viernes, 8 de abril del 2011 a las 03:08
México, D.F.- El ingeniero Manuel Díaz Raigosa, el último nieto del general Porfirio Díaz, falleció la mañana de este jueves, a la edad de 98 años, en Xochitepec, Morelos.
Era hijo del también general Porfirio Díaz Ortega y de doña Luisa Raigosa de Díaz. Sus restos serán inhumados en la ciudad de Cuernavaca, este viernes 8 de abril.
Díaz Raigosa fue el único integrante de la familia Díaz que nació en Francia, el 30 de noviembre de 1912, justo en el periodo de exilio voluntario que tuvo el ex Presidente de México tras salir desde Veracruz, hacia el país galo el 31 de mayo de 1911, a bordo del buque Ipiranga.
Manuel Díaz tenía tres años cuando el general falleció, el 2 de julio de 1915, y cuyos restos permanecen hasta ahora en el cementerio de Montparnasse, en Francia.
Sin embargo, el destino de Manuel Díaz Raigosa estaría siempre vinculado a su apellido y a México. A los 24 años, en 1936, regresó a México, la patria de sus padres y de sus abuelos, donde desarrolló sus estudios de ingeniería, profesión que lo llevó a trabajar como director de sonido en los estudios RCA Víctor y Orfeón.
Lejos de la política activa, Díaz Raigosa trabajó estrechamente como director de grabación, con el director artístico Mariano Rivera Conde y fue ingeniero de sonido en los primeros discos del compositor veracruzano Agustín Lara. En los últimos años, don Manuel se retiró para radicar en Zihuatanejo, Guerrero.
Don Manuel, el decano de los Díaz
En entrevista, María Eugenia Díaz de Gastine, hija de don Manuel, desmintió que los nietos de Porfirio Díaz hubieran gozado de una supuesta “inmensa fortuna” dejada por el general y definió al ingeniero Díaz Raigosa como tenaz defensor del legado histórico de quien fuera Presidente de México por más de 30 años.
“Mi padre, vivió de su trabajo, de su empleo en la RCA Víctor y en Orfeón. Lo de la riqueza de la familia Díaz es otro de los mitos contra el general”, sostuvo.
La bisnieta del general lamentó que a más de 100 años de la Revolución y al cumplirse el centenario del exilio voluntario de Porfirio, México no se atreva a cerrar esta herida.
“Estamos marginados de la historia. Ni los hijos ni los nietos pudieron nunca participar en la política. Aún es demasiado pesado el nombre del apellido Díaz”, señaló.
A Porfirio Díaz, continuó, se le juzga como un dictador, como lo peor, pero se les olvida que puso a México rumbo a la modernidad y ahí está aún su obra, en los grandes edificios como el Palacio Postal o Bellas Artes.
Incluso, Díaz de Gastine, dijo que fue triste para la familia que en el Centenario de la UNAM se omitiera el nombre de Porfirio Díaz y sólo se resaltara la figura de Justo Sierra. “Pareciera que aún se le tiene miedo a los fantasmas”, ironizó.
Sobre la repatriación de los restos del general, la bisnieta de Porfirio Díaz señaló que hay un acuerdo familiar en el sentido de que a los Díaz no corresponde esta decisión.
“El general Díaz es un personaje histórico y corresponde al gobierno y al pueblo de México decidir si vuelve de su exilio. Cuando el pueblo tenga sensibilidad para hacerlo, porque es una herida que México no ha cerrado”, concluyó.
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