El pasado martes, Andrés Manuel López Obrador convocó a los gobernadores de todo el país para firmar el Acuerdo Nacional por la Democracia, según esto, para que se comprometieran a garantizar unas elecciones limpias y libres el próximo 6 de junio, en donde se renovarán 15 gubernaturas, sus congresos locales y la Cámara de Diputados.
A la cita presidencial asistieron la inmensa mayoría de los mandatarios estatales, con excepción de dos: Enrique Alfaro Ramírez, de Jalisco, y Quirino Ordaz Coppel, de Sinaloa, en donde la queja de los gobernadores fue que no hubo el consenso necesario, porque no participaron en la discusión ni en la redacción del acuerdo, y fue vista por los mandatarios como una imposición del presidente López Obrador, quien al terminó de la firma no permitió que se le acercaran ni para saludarlo, despidiéndose de ellos con la sana distancia desde el presídium.
La mayoría de los gobernadores denunciaron que ni siquiera conocían el texto antes de firmarlo, y no tuvieron la oportunidad de tener un diálogo con el presidente López Obrador para enriquecer el acuerdo que se firmaba, menos hubo la posibilidad de un debate con AMLO, quien se supone es el Presidente de todos los mexicanos. En otras palabras, no hubo un trato políticamente correcto con los mandatarios que fueron electos por los ciudadanos de sus respectivos estados.
La reunión fue a puerta cerrada y se limitó a un discurso presidencial y a la intervención de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y la Gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano.
En la dichosa reunión con AMLO no se incluyó al Instituto Federal Electoral, que por ley es el árbitro y el que garantiza los procesos electorales en México, pero sí estuvieron presentes, convocados por el Presidente, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González, y el secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, cuyas instituciones no tienen injerencia alguna en los procesos electorales, y que por la naturaleza de su mando vertical, son antidemocráticas.
Pese a todo esto, los gobernadores firmaron incondicionalmente el Acuerdo Nacional por la Democracia, evento que sin darle más vueltas, fue una burla para los ciudadanos y una afrenta a la inteligencia, que aunque los políticos la ignoren y muchos ciudadanos la soslayen, existe en México como parte fundamental de la humanidad.
Este acto, convocado por desde el más alto nivel político de la nación, debe ser considerado como una farsa electorera, pues todos sabemos que al momento de la firma del Acuerdo, ya estaban decididos -por la cúpulas partidistas- los candidatos a los puestos de elección que habrán de disputarse el próximo 6 de junio, y que cada uno de los asistentes al evento impulsan económica y políticamente a sus favoritos, porque las elecciones se ganan con votos, y los votos pueden ser comprados ya sea con dinero, en especie o con programas clientelares.
Entonces, ¿Qué es lo que garantiza el escrito firmado con el eufemístico nombre de Acuerdo Nacional por la Democracia?
Política aldeana
El Tribunal Electoral de Coahuila emitió una sentencia para que se establezcan medidas que permitan a la comunidad LGBTTTI participar de manera equitativa en los procesos electorales. En otras palabras, el dichoso tribunal “independiente”, está pidiendo ¿u ordenando? que les den cuotas en los cargos públicos de elección a quienes pertenezcan a dicha comunidad. Todo sea por conseguir votos.
Pregunta huérfana
En días pasados se informó sobre la elitista boda de la hija de la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, a donde asistieron mil 400 invitados, amenizado el evento por “El Potrillo” Alejandro Fernández, uno de los más caros cantantes mexicanos, cuya actuación cuesta 8 millones de pesos. A la boda asistieron dos expresidentes de México: Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto, y en momentos electorales su asistencia supone un mensaje político, y pese al derroche mostrado, poco fue criticado en los medios.
¿Qué mensaje quiso darse? ¿Aquí estamos vivitos y coleando y vamos a defendernos?
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