Nathalie Iannetta, directora de Deportes de Radio France, afirma que cuando descubrió la cara de Didier Deschamps, técnico del equipo “Les Bleus”, percibió que después de diez minutos de haber comenzado el juego, tenía una expresión de fatalidad como si intuyera que sus jugadores perderían contra los españoles.
A partir de ese momento, la periodista se desconcentró del encuentro entre los franceses y españoles: “Llevo años observando al técnico del equipo de futbol de Francia y nunca había observado en Deschamps una expresión semejante”. Esta actitud seguramente influyó entre sus jugadores y ya no pudo transmitirles otra cosa que una extraña “fatalidad”… ¿y por eso perdieron en el recinto de los Dallas Cowboys? Es cierto que Deschamps tenía la mirada perdida y los ojos vidriados. Es cierto que se veía particularmente triste porque este era su último Mundial. “Estos jugadores (españoles) hacen fácil lo difícil”, dijo el entrenador.
Además de su espléndido entrenamiento y preparación futbolística, ¿ya estaba escrito entonces que iba a perder la Selección francesa contra la española? “Fatalidad” viene del latín fatalitas (destino, lo que está dicho o decretado).
En el sentido filosófico, quiere decir que ciertos acontecimientos están predeterminados –por el destino, los dioses, el orden cósmico–, de allí que escapen a la voluntad humana, en este caso, a “Les Bleus”. Para mí el que perdiera Francia fue un suceso desgraciado, adverso y hasta funesto. Es cierto que el equipo español, “La Roja”, estaba muy preparado y las estrategias de Luis de la Fuente, su técnico, funcionaban de maravilla.
“Para mí el mejor futbolista del mundo es el español”, apuntó en la primera entrevista tras la clasificación de España para la final del Mundial. Ahora De la Fuente es un héroe porque gracias a él “la vida sonríe a España”. En cambio, desde el martes, Francia llora su derrota. Y yo con ella.
Para mí que la falta de concentración (¿y una cierta tristeza?) durante el partido de futbol contra los españoles de mi héroe Kylian Mbappé tal vez se debió también a la acumulación de tantas críticas expresadas en relación a su origen, en primer lugar, por parte de la senadora paraguaya Celeste Amarilla, quien escribiera frases sumamente racistas y discriminatorias sobre él y que causaron tanta indignación por todo el mundo, incluso de la ONU.
Ahora, no contenta de sus dichos, celebró la derrota de Francia y declaró: “Ya le llegó el karma a Mbappé. El karma paraguayo, no solamente el mío”. Y agregó toda enjoyada y vestida de color amarillo y rojo en honor al equipo español: “Paraguay está feliz con España”. Como respondiera Mbappé: “una mujer despreciable e indigna de su cargo”. Me temo que en el fondo estos juicios tan lamentables (contando los que hiciera el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy al decir que la Selección francesa de futbol tiene “una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses”) algo le han de haber afectado al capitán de “Les Bleus”, no por él, sino por sus padres, hermanos, compañeros y especialmente por su novia, la actriz madrileña Ester Expósito. “No jugamos el partido que queríamos, ni tácticamente, ni técnicamente”, dijo con autocrítica en una entrevista, “cuando no haces lo que tienes que hacer en una Semifinal de un Mundial, no ganas”.
Con tantas presiones del Real Madrid y de su novia; con tantos entrenamientos y tantas críticas, es humano que el mejor jugador de Francia se haya sentido, por momentos, “fuera de lugar” frente a un equipo tan profesional y bien equipado como España, que sin duda tuvo mejor plan táctico.
La relación con su novia, Ester Expósito, no es un romance confirmado oficialmente por ninguno de los dos, pero las apariciones juntos en París, Ibiza y Cerdeña resultan bastante documentadas. ¿Fue el destino el que hizo que se conocieran? ¿La participación tan pobre de mi héroe en el encuentro con España fue para quedar bien con su novia y fue ella quien le lavó la cabeza de que tenía que perder? ¿O durante todo el partido se preguntaba nervioso dónde andaría esa mujer tan bella, tan coqueta, tan voluble y tan cortejada por tantos admiradores?
No sabemos, el caso es que Francia perdió y con su derrota me partió el corazón, sobre todo en un 14 de julio, día de la Toma de la Bastilla y del aniversario de la Revolución Francesa.
“C’est la vie!”.
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