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¿Felicidad?

Por Guadalupe Loaeza

Hace 4 semanas

“La felicidad es un arma caliente”, “Happiness Is a Warm Gun”, dice la canción de los Beatles.

Por novena vez consecutiva, Finlandia quedó en primer lugar del Ranking Mundial de la Felicidad, coordinado por la Universidad de Oxford. Al enterarme de lo anterior, me dije que me quería ir a Finlandia, para que todos los días amaneciera muy feliz y me durmiera en los brazos de Morfeo, con una sonrisa en los labios. Ese país es el mejor lugar para perder la cartera: “A todo el mundo le encanta vivir en un lugar donde espera que le devuelvan la cartera llena”. Curiosamente, Costa Rica, Israel y México están en los primeros de la lista de 147 países encuestados. El país menos feliz del mundo es Afganistán, naturalmente.

¿Cuáles fueron los atributos para que Finlandia ganara una vez más la encuesta de Gallup, misma que evalúa si tiene la mejor vida posible, en una escala del 0 al 10. Los otros dos lugares se los ganaron Islandia y Dinamarca. Aunque en mi país no devuelven las carteras, sobre todo las que están llenas de billetes. no sé si sería muy feliz en estos países nórdicos cuyos inviernos son terriblemente fríos. Friolenta como soy, lo dudo, además extrañaría muchas cosas que me hacen feliz en mi país: en primer lugar el clima, la visita de mis nietos, la sopa de fideos, la calidez de la gente, las jacarandas floridas, los mangos, los tacos de pollo, el guacamole, los mercados, los tamales verdes, los mediodías en la terraza soleada al lado de mi marido, etcétera, etcétera.

Lo que me preocupó mucho de la encuesta fue la caída de la felicidad entre los jóvenes debido a las redes sociales, según datos de la Encuesta Mundial de Gallup: “Se trata de un descenso alarmante en el bienestar de los jóvenes. Uno de los factores determinantes especialmente en Estados Unidos, es la magnitud y la naturaleza del uso de las redes sociales. La disminución de la felicidad juvenil según los investigadores, es la cantidad de horas que dedican a las redes sociales y a los videojuegos”, comenta el maestro Hellywell (CNN).

En efecto Hellywell comentó que el uso de las redes sociales es elevado entre los jóvenes latinoamericanos pero que su bienestar es sólido y va en aumento. Y se pregunta “si realmente son redes sociales o antisociales. Con Internet en exceso es perjudicial”.

¿Qué es entonces la felicidad? He allí una pregunta difícil de responder. La profesora distinguida de sicología de la Universidad de Riverside, Sonja Lyubomirsky, comenta que cuando la presionan con la pregunta: ¿Cuál es el secreto de la felicidad?, suele contestar algo como: “Conexión y relaciones. Pensamiento positivo que incluye gratitud y una sensación de control de tu vida”. Pero si la maestra tuviera que responder al secreto de la felicidad es: “sentirse querido”. Y agrega más adelante: “Cuando alguien se siente profundamente visto, valorado y comprendido por ti, tiende a estar más dispuesto, motivado e incluso deseoso de hacer lo mismo por ti”.

Para los budistas, la felicidad no se trata de evitar el dolor, sino de no quedar atrapado en él. La felicidad es la alegría altruista. Otra forma de felicidad es sentir alegría por el bienestar de otros. Es no competir, sin duda, es compartir la dicha ajena. Esto libera la mente de la envidia y del ego.

Hace muchos años leí deslumbrada por sus conceptos el libro de Bertrand Russell: La conquista de la felicidad (1930). El filósofo inglés no fue un niño feliz. Él mismo define sus sentimientos en la infancia: “harto del mundo y agobiado por el peso de sus pecados”, a los 6 años de edad perdió a sus padres. ¡A los dos! Y fue criado por sus abuelos paternos, quienes lo educaron con ideas muy morales y estrictas. Para Russell, si mal no recuerdo, consistía la felicidad en la curiosidad, el trabajo, el esfuerzo creativo, los afectos sinceros y relaciones familiares, las amistades, la valentía intelectual, el amor genuino y el sentido del humor.

Para el filósofo francés André Comte-Sponville, la verdadera felicidad se encuentra al dejar de esperar y empezar a disfrutar de lo que ya se tiene en el presente. Se trata de amar la vida tal como es. “No hay amor feliz ni felicidad sin amor”.

Por último diré que para mí la felicidad es París.

 

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