Saltillo

Publicado el viernes, 15 de mayo del 2026 a las 04:45
Saltillo, Coah.- Hoy celebramos la extraordinaria labor que realizan los docentes, enseñar y mostrar para enfrentar la vida.
La educación es una herramienta que puede ayudar a combatir muchos problemas sociales, de esto está convencida Diana Gabriela Ponce Ibarra.
Originaria de Cuatro Ciénegas, la directora de la primaria Francisco González Bocanegra en Saltillo encuentra su inspiración en la creencia de que las aulas son la oportunidad para que los niños y niñas puedan cambiar su futuro, a pesar de las dificultades que rodean el entorno en el que crecieron.
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Algo que he aprendido en esto de neurociencia, que me gusta mucho, es que los adultos somos lo que somos por nuestra etapa de infancia de los 7 a los 14 años. Lo que eres ahorita es lo que tú viviste de los 7 a los 14 años, lo vas a repetir emocionalmente, físicamente, de salud. Entonces, tenemos una gran ventana de oportunidad con los niños”, afirmó.

Familia de maestros
Gaby Ponce, proviene de una familia de maestros que le inculcaron el gusto de seguirse preparando, por eso, además de obtener la licenciatura a través de la Benemérita Escuela Normal, también cursó la maestría y doctorado en Neurociencias, así como una especialidad en Neuroplasticidad y Salud Mental.
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A final de cuentas me resulta muy agradable, me gusta hacerlo y bueno, trato de replicar todo lo que aprendo aquí con con los niños”, pues explicó que sus estudios le han ayudado a combatir temas como el rezago educativo y otras dificultades en los procesos de aprendizaje.

‘Se trata de crecer juntos’
La banda de guerra, la escolta, actividades deportivas en donde los padres se involucren, el desarrollo de proyectos científicos y tecnológicos, son tan sólo algunas de las estrategias que ha impulsado como directora en la escuela Francisco González Bocanegra, y que considera deberían replicarse entre los niños y niñas para que desarrollen su máxima capacidad.
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No se trata de que tengas una condición o una discapacidad o un trastorno para no involucrarte. Se trata de crecer juntos, tengas lo que tengas”, añadió.
Experiencia y profesión
Sus 20 años de experiencia entre las aulas y al frente de una comunidad educativa, así como convertirse en madre, son los aspectos que siguen impulsando la vida de la maestra Gaby, quien espera seguir ejerciendo su profesión para transformar y mejorar la vida de sus estudiantes.
Las pastas, el periódico, los pedazos de madera y las latas son objetos que parecen no tener nada en común, sin embargo, en el salón de clases del maestro Roberto son elementos que integrados con mucha imaginación y pegamento, ayudan a los estudiantes a comprender la aplicación de las matemáticas en la vida real.
Roberto David Torres Tapia es licenciado en Matemáticas por la Universidad Autónoma de Coahuila, y lleva 22 años trabajando como maestro de bachillerato, la mayor parte en el Instituto de Ciencias y Humanidades Salvador González Lobo (ICH).
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Mi pasión es estar siempre frente a un grupo. Yo puedo estar enfermo, enojado, o lo que tú quieras, pero en el momento que toco el piso de un salón y ver a los chicos, mi carácter cambia, soy otra persona”, expresó.
Además de contador o sicólogo, ser maestro en algo, siempre fue una de las opciones que consideró para desarrollarse profesionalmente.
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Maestro no sabía en qué, pero se me facilitaban las matemáticas, entonces, entré a Matemáticas y pues bueno, terminamos como docente en el área de matemáticas”, reiteró.
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Yo inicié, les digo, en escuelas totito, o patito de esas del Centro. Todo inició porque una amiga de secundaria ella dejaba el trabajo y pues sabía que yo estaba estudiando la licenciatura, y ahí empecé a dar dos clases”, relató sobre sus inicios.

Es la única manera…
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Siendo honesto, lo odian, porque dicen que no van a ser ingenieros, o que no van a ser arquitectos, pero es la única manera en que se te puede dar la matemática aplicada”, afirmó.
Consideró que lo importante de cada proyecto, es ver cómo los estudiantes afrontan un problema matemático, lo razonan, plantean una solución y llegan a un resultado.
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Ellos no confían en lo que pueden hacer, y cuando llegan a un logro tan importante como hacer un fuego que caliente, que resista, ahí es donde empiezan los gritos y parecen locos porque lo lograron, esa es la parte padre de la educación”.
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Lo mismo sucede con la vida. Entonces, lo que estamos enseñando es a pensar diferente a partir de proyectos tal vez locos, tal vez zafados, pero a final de cuentas se logran”, aseguró.
El trabajo diario con los niños y niñas en el salón de clases, donde las risas, el aprendizaje y la curiosidad están presentes, es lo que inspira a Rocío Lizbeth Carrillo Frausto.
Desde hace 22 años es maestra. Egresó de la Benemérita Escuela Normal de Coahuila en 2004 y un año después fundó el El Club, un espacio en el que por las tardes brinda asesorías y acompañamiento a estudiantes de todos los grados, bajo el lema “Aprender es fácil para unos, difícil para otros, pero posible para todos”.
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Mi ilusión era saliendo de la Normal irme al colegio en el que yo estudié. Después, empecé a ver la posibilidad de dar clases en la tarde, porque me pedían los maestros, ‘usted puede dar asesorías’. Entonces, empecé poco a poco. Esta escuelita yo la tengo desde 2005”, comentó la maestra Rocío.
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El hecho de ver la emoción de los niños, sus logros, yo creo que esa es la chispa. El día que ya no me sorprendan los niños, yo creo que ese día mejor me retiro”, explicó la también madre de familia.

Estudió leyes para ayudar a los niños
Estando varios años frente a grupo, la profesora Rocío Carrillo reconoció que ser maestra no sólo es transmitir conocimiento, también implica toparse con una realidad donde existen problemas socioemocionales y violencia alrededor de la infancia, algo que la alentó para titularse como abogada.
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La razón por la que yo empecé a estudiar fue por problemas muy fuertes que yo vi con mis alumnos, de abusos, incluso violaciones por parte de familiares directos de mis niñas, omisiones de cuidado y diferentes problemas, y el hecho de no saber cómo proceder, eso fue como que lo que me impulsó”.

Un sinfín de formas
Para Rocío Carrillo, ser maestra es algo que tenía definido desde pequeña, por eso, luego de 20 años de experiencia y preparación, tiene la certeza de que los estudiantes pueden lograr el aprendizaje a través de un sinfín de formas.
Músico por diversión y maestro por vocación, así es como se describe José Willealdo Lira Jalomo, mejor conocido entre sus alumnos como el “profe Willy”.
Hace 26 años egresó de la Benemérita Escuela Normal de Coahuila, y poco después llegó a la primaria Nueva Patria, que es donde se encuentra el salón de clases donde cumple el sueño que tenía desde niño.
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Prácticamente toda mi vida docente he trabajando aquí. Me ha tocado ver muchas generaciones, incluso tengo alumnos hijos de exalumnos. Y pues es un trabajo muy noble, demanda muchas cosas, pero me gusta estar aquí. Me gusta ser parte de esta comunidad”, aseguró.
Observar y valorar el trabajo que hacían sus maestros, lo convenció a formarse para ser parte del gremio.

Si los Niños Cantan
Cada ciclo escolar es un reto, pues a su escuela llegan niños y niñas que provienen de colonias como Patria Nueva, Tanquecito, Valle Verde y otras más que están en la mira por temas de inseguridad y violencia.
Por eso, el profe Willy, además de impartir lecciones de español, matemáticas o ciencias, también procura que sus alumnos aprendan de la vida y de su entorno por medio de letras y melodías con conciencia.
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Tenemos un proyecto que se llama Sí los Niños Cantan, trata sobre temas de la vida diaria, de la vida en la escuela, del cuidado de la naturaleza, la atención, el conocimiento, o por ejemplo, de personas autistas, que muchos desconocemos sobre ese tema”, relató el maestro de primaria, quien se encarga de componer las canciones, musicalizarlas y enseñarlas a los estudiantes.

Siempre hay retos
José Willealdo considera que la música es una herramienta muy efectiva para la educación, sobre todo, porque en las nuevas generaciones, la dinámica de aprendizaje en las aulas se ha transformado por el uso de la tecnología y las redes sociales.
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Para los niños, y a lo mejor para los papás, es más cómodo pues estar entreteniéndolos con con un teléfono, sin embargo dejamos de lado las habilidades básicas, o sea, la lectura, escritura, el cálculo mental”.
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