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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 18 de diciembre del 2023 a las 05:25
Saltillo, Coah.- La capital coahuilense se vistió de azul y amarillo al salir a disfrutar de alimentos y bebidas por motivo de la Final del futbol mexicano disputada en el estadio Azteca, donde Águilas y Tigres se enfrentaron por el campeonato del Apertura 2023.
Bares, restaurantes, antros y demás establecimientos de vida nocturna recibieron a cientos de jóvenes y adultos que, con mixología y buenos alimentos, vivieron el esplendor de una edición más de lo que los aficionados catalogan como el nuevo Clásico.

¿Dónde estuvieron?
Gin&Joe y Sayulita fueron dos de los establecimientos que más afluencia de aficionados recibieron, tanto azulcremas, como auriazules, que a pesar del resultado del marcador, convivieron pacíficamente en los negocios.
Los fieles aficionados parecía que estaban en el terreno de juego, siguiendo tal cual el protocolo con el que la Liga MX hizo frente a la vuelta de la Final; el Himno Nacional se entonó como nunca en los bares y restaurantes de la localidad, incluso algunos llegaron mostrar algunas lágrimas al entonarse.
Nervios en el aire se percibían, uñas carcomidas se observaban y ansiedad en cada uno de los seguidores de ambos equipos se apreciaba, instantes antes de dar el pitazo inicial del encuentro.

Ahogan gritos de gol
En el minuto 28 del encuentro, Nahuel Guzmán se vistió de héroe cuando sacó una volea que llegaba con fuego de la pierna izquierda de Diego Valdés, por lo que los aficionados felinos celebraron como si hubiera sido un gol, ya que entre abrazos y serie de brindis denotaron la euforia por el atajadón.
Al 33’, repitiendo la misma historia, los fans de Águilas gritaron de emoción al ver como Luis Ángel Malagón sacó un trallazo que venía de la frente de André-Pierre Gignac, producto de un gran centro de tiro libre del examericanista, Diego Laínez.
Al 46’, antes de que los jugadores se fueran al descanso de medio tiempo, Julián Quiñones falló una clara frente al arco, provocando el enojo de los aficionados americanistas, que dejaron ver su frustración al tratar de arrancarse el cabello.
Los minutos pasaban y el gol no caía, provocando los cánticos de aliento para ambos equipos, convirtiéndose en una batalla de porras por los aficionados, empapando a unos cuantos cuando agitaban vasos y botellas entre los gritos de aliento, esperando que el marcador se estrenara.
Al minuto 82, Raymundo Fulgencio golpeó a Julián Quiñones, provocando la expulsión del jugador felino, misma que provocó mentadas y enojos de los aficionados de la U; los seguidores de los de Coapa rieron y festejaron entre ellos por la gran oportunidad de abrir el marcador al tener uno más.

El partido se fue al alargue y los aficionados no tuvieron más opción que pedir otra cubeta para seguir disfrutando del gran partido que se disputó en la Final, y al igual que al inicio del partido, un nuevo inicio causó nuevas emociones de nerviosismo y miedo, principalmente para los de Tigres, que tenían uno menos en el campo.
Los aficionados azulcremas desahogaron el grito de gol que guardaron durante todo al partido, cuando en el minuto 90, ya en el tiempo extra, Julián Quiñones logró marcar el primer tanto para el América, lo que provocó serie de cánticos sobre la 14 tan ansiada por los de la capital.
Nahuel Guzmán salió expulsado al 95’, lo que provocó el descontento de los de la U al ver que el partido se les escapaba de las manos, y así sucedió cuando Richard Sánchez sentenció con el 2-0, que levantó a todos los americanistas para aventar bebidas y abrazarse entre ellos, incluso algunos sacaron algunas lágrimas de felicidad.
La afición azulcrema, cansada de tanto festejar, tuvo que volver a hacerlo cuando al minuto 120, Jonathan Rodríguez venció la portería rival; los seguidores de Tigres no tuvieron más remedio que ir desalojando el inmueble con semblante cabizbajo.

Salen a festejar
Los aficionados de América se dieron cita a la Alameda de Zaragoza en sus vehículos para realizar la caravana tradicional del ganador, entre cláxones, música y cánticos de los aficionados, el emblemático lugar del centro de la ciudad, se vistió de azulcrema.
Llegó la fatídica 14 para el ave, y los fans del equipo lo mostraron con llantos de felicidad y gritos de alegría, además de dejar ver el amor por su equipo al besar el escudo y ondear las banderas del América.
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