No es raro encontrar personas de la tercera edad, nacidas en las Antillas Francesas, en Guyana, en Haití, en Burkina Faso o en Chad, que lleven como nombre de pila en diminutivo “Fete Nationale” (Fiesta Nacional), por haber nacido el 14 de julio, Fiesta Nacional de Francia. Hasta alrededor de 1960, en el calendario gregoriano, era la primera fuente de inspiración para elegir un nombre de pila en los países africanos anteriormente colonizados por Francia y en las regiones de ultramar. Sin embargo en Francia, los niños nacidos el 14 de julio se llaman Marianne, Marie France o Francoise, en honor a la patria europea, sobre todo después del yugo nazi en 1945. Pero todo esto empezó a cambiar con los movimientos juveniles de 1968.
De todo lo anterior me iba acordando mientras escuchaba, en la residencia de la embajada de Francia, el espléndido discurso de la embajadora, Delphine Borione, a propósito de la relaciones entre México y Francia. Me gustó que el evento empezara con la Marsellesa, para que acto seguido, entonáramos nuestro Himno Nacional. En seguida se escuchó en altoparlantes, frente a más de 500 personas, el conocido tema de la Novena Sinfonía de Beethoven. (“Todos los hombres seremos hermanos”). Inmediatamente después tomó la palabra la señora embajadora, se refirió a nuestro país con mucha admiración y afecto de los 19 estados de la República que visitó, claro, sin olvidar mencionar: “Este año marcado por la llegada al poder de la primera mujer Presidenta de México y de América del Norte, ha sido muy rico en encuentros políticos al más alto nivel entre Francia y México: el presidente Emmanuel Macron y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se han reunido en varias ocasiones, empezando por su encuentro en noviembre en Río de Janeiro, en el G20”. En ese momento, comprendí por qué las largas filas de invitados e invitadas para entrar a la residencia. Éramos muchos, muy bien formaditos con nuestra invitación en la mano, por allí vi a lo lejos a Leonardo Curzio. (Sé que como yo, adoramos el país de Voltaire). Enrique me comentó muy quedito: “lástima que Francia perdió contra los ingleses en el futbol. El Saint Germain se vio muy lento”. Su comentario no me sorprendió porque él es totalmente seguidor del Chelsea inglés. “Shhh”, le dije para seguir escuchando a la diplomática.
Asimismo, en su discurso, la diplomática, lamentó que en el último año el mundo se haya visto afectado por conflictos: en Europa, con la agresión ilegítima e injustificada de Rusia a Ucrania, y el Oriente Próximo, en particular con la terrible situación humanitaria en Gaza y en otras regiones del mundo, en Sudán por ejemplo. Podemos estar o no de acuerdo con ella, lo que es evidente es que Borione es una mujer muy abierta y comprometida con la solución de los problemas más apremiantes a nivel global. Sé que ella es muy feminista y está convencida de “que la única respuesta a los retos globales y a los atropellos a la paz en el mundo es el respeto del derecho internacional y el multilateralismo”.
Madame Borione estudió Ciencias Políticas y terminó una licenciatura de un Programa Alimentario a nivel mundial. Ha sido representante permanente de la FAO y consejera cultural en Roma. Fue asimismo encargada de la memoria de la Shoah y de la conservación de la memoria histórica. Fue consejera técnica con Jacques Chirac y es una aficionada del Arte Contemporáneo.
No hay duda que la embajadora es una excelente anfitriona y consintió a sus invitados al máximo con decenas de charolas pletóricas de carnes frías, quesos, bocadillos, pastelitos, pero sobre todo, mucho champagne. Es muy evidente que Delphine (me permito llamarla así porque ella es muy amistosa) está feliz en México y con ello, ha estimulado crecientemente las relaciones comerciales, culturales y diplomáticas entre México y Francia. Al finalizar su discurso, subrayó: que el año que viene se presenta rico en visitas bilaterales y en preparativos para el Bicentenario de las relaciones diplomáticas, entre Francia y México, que se celebrarán en 2026. “Vamos a profundizar nuestra asociación estratégica en beneficio de nuestros pueblos”. Y concluyó, con tres consignas fundamentales, en estos momentos: “Liberté, Égalité, Fraternité!”.
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